La oportunidad de vivir.
¿Qué significaba eso para el niño? Significaba Owen Klein.
Ese nombre no era desconocido ni para Alonso ni para Mónica. Todos los especialistas que habían revisado al bebé en el hospital coincidían en lo mismo: había que buscar a Owen. Y resultaba que Estrella lo conocía.
Ella lo había dejado claro: si se confirmaba que el niño era de Julián, ella lo salvaría. Haría que Owen viniera personalmente a atenderlo. Pero si no era hijo de Julián, no movería un dedo.
Ese era el resultado de depender de ella.
—Hace un momento decías a gritos que soy la tía del niño, que todos somos familia Echeverría, ¿no? Sí, admito que soy una Echeverría, ¡pero la condición es que el niño también lo sea!
Mientras no se divorciara de Alonso, ella seguía siendo parte de la familia. Pero si el niño lo era o no… eso estaba por verse. No bastaba con que Mónica dijera que era de Julián para que fuera verdad.
El tono de Estrella seguía siendo suave, pero para Mónica sonaba agresivo y amenazante.
Sintiéndose asfixiada, Mónica se giró hacia Estrella con los ojos llorosos.
—El niño es de Julián.
—Ya te dije que esto no es verdad solo porque tú lo digas. Yo no soy Julián para creerme cualquier cosa que salga de tu boca. Después de todo… —Estrella hizo otra pausa y volvió a reír con frialdad—. No soy una niña ingenua, y a mis ojos, tú no eres ninguna santa digna de confianza.
El silencio llenó la habitación.
—Así que piénsalo bien. Decide si quieres darle a tu hijo esa esperanza de vida. No siempre voy a estar de tan buen humor para ofrecerlo.
—Si fui yo o no, ¿importa ahora? —respondió Estrella.
—Estrella, si tienes algo contra mí, desquítate conmigo. Mi hijo es solo un bebé, y tú, que tanto querías ser madre, ¿cómo puedes ser tan cruel con una criatura?
La idea de que la negativa de Owen estuviera relacionada con Estrella hizo que a Mónica le faltara el aire.
—¿Segura que quieres seguir levantándome falsos? —preguntó Estrella.
El tono de Estrella fue cortante. Llevaba implícita una advertencia clara para Mónica: «Esa costumbre tuya tiene que cambiar. Provocarme ahora no te va a traer ningún beneficio».
Mónica estaba acostumbrada a echarle la culpa de todo. Si no fuera así, ¿por qué le salía tan natural? Pero Estrella ya no estaba dispuesta a tolerar sus juegos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...