Al escuchar a Alonso mencionar a Marcelo otra vez, y especialmente con ese tono tan gélido, Estrella sintió que el ambiente se congelaba.
Estrella alzó una ceja.
—Ah, mira tú. ¿Ya empezaste a sospechar otra vez?
Claro, no confiaba en ella. Alonso siempre había sido así. Hoy tuvo el descaro de preguntarle por qué no le había contado lo de Mónica y Martín. ¿Realmente alguna vez confió en ella? Jamás.
Y ahora, al hablar de Marcelo, la sospecha en su tono era evidente.
—¡Solo quiero saber cómo te enteraste de esas cosas! —exclamó Alonso.
—¿De verdad solo quieres saber cómo me enteré?
Estrella sabía perfectamente lo que él estaba pensando. Para decirlo claro: Alonso sospechaba de ella y también de Marcelo.
—Probablemente estás pensando que Marcelo lo investigó y me dio información falsa. ¡Que quiere provocar conflictos entre nosotros! Alonso, ¿acaso nuestra relación necesita que alguien la boicotee?
Alonso se quedó callado. Su corazón se hundió de nuevo.
¿Lo necesitaba? No. A juzgar por cómo habían estado los últimos seis meses, no necesitaban a nadie para estar mal. Estrella estaba demasiado decepcionada de él. El nivel de decepción era tal que, hiciera lo que hiciera, ya no había vuelta atrás. Y él, bajo tanto tormento, tampoco había pensado en esforzarse por recuperarla.
Pero al saber lo de la relación entre Mónica y Martín, sintió como si le hubieran arrancado un pedazo del corazón. No quería creerlo...
Por culpa de esa mujer despreciable, su relación con Estrella había llegado a este punto. Cuando antes se llevaban bien. Ella era dócil. Era una buena esposa. A excepción de... no contarle todo sobre su pasado, siempre se había esforzado por mantener su matrimonio.
Pero tras la muerte de Julián, finalmente dejó de intentarlo.
Ahora decía que su madre había matado a su familiar. Alonso todavía se resistía a creerlo.
—Entonces, ¿fue Marcelo quien te ayudó a investigar? —insistió Alonso.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!