—¡Crack!
Se escuchó un estruendo cuando Alonso tomó el cenicero de la mesa de centro y lo estrelló contra el suelo. Al ver el descaro de la gente de Estrella en su propia casa, sus nervios terminaron de estallar. La impunidad con la que actuaba Estrella lo había llevado al límite.
Malcolm salió al escuchar el ruido. Vio a las dos empleadas sujetando a Mónica y a Alonso, furioso, rodeado de los cristales rotos del cenicero. Frunció el ceño y les hizo un gesto a las mujeres. Ellas entendieron y soltaron a Mónica, retrocediendo a un lado.
Alonso observó cómo obedecían a ese hombre británico. Al principio pensó que era gente de Marcelo, pero ahora veía que venía de parte de Brandon. Había subestimado a Estrella; toda la familia Echeverría lo había hecho.
Mónica y los demás la trataron así porque estaban seguros de que nunca podría defenderse. Y ahora, no solo se había levantado, sino que tenía el respaldo de Brandon, del Grupo Harrington.
Alonso miró a Malcolm con frialdad.
—¿No se dan cuenta de dónde están? ¿Creen que pueden hacer lo que quieran aquí?
—Tengamos permiso o no, ya lo hicimos, ¿cierto?
Malcolm, un caballero inglés de mediana edad, mantenía su elegancia y calma, pero incluso así, emanaba una firmeza que helaba la sangre. Una firmeza que traía consigo... una amenaza real.
La mirada de Alonso se tornó peligrosa. Ambas miradas chocaron en el aire, creando una atmósfera gélida y asfixiante.
—Sería mejor que el señor Alonso pensara en cómo sacar del apuro a toda la familia Echeverría —dijo Malcolm con tono suave pero cortante—. Nuestra señorita le ha permitido ver muchas cosas esta vez. Toda esa podredumbre y los fantasmas que se escondían en la familia y que no eran fáciles de ver... ahora están a la vista de todos.
La palabra «fantasmas» cayó como una losa sobre el pecho de Alonso. Mónica palideció al escucharla. Alonso, instintivamente, giró la cabeza para mirarla.
Malcolm los observó a ambos. Sin decir más, hizo un gesto y se retiró con las dos empleadas.
Una vez que doblaron la esquina, una de las empleadas preguntó confundida:


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