Mariela se esforzaba por consolar a Isidora.
Sin embargo, el resto de la familia Echeverría no pensaría igual... Al enterarse de que Isidora había causado la muerte de la madre de Estrella y provocado todo esto, no les importaría si las acciones previas fueron motivadas por Mónica o no.
Ellos simplemente dictarían sentencia: ¡Isidora es la culpable!
José Luis y la abuela Eliana se enteraron muy pronto.
La primera en llamar fue Eliana:
—¡Mujer venenosa! Con razón Estrella ha sido tan cruel con la familia todo este tiempo, ¡todo es por tu culpa!
—¡Eres un ave de mal agüero! Cuando José se juntó contigo, supe que eras una mala persona, ¡pero nunca imaginé que tu maldad terminaría destruyendo a los Echeverría!
—Yo... yo también fui engañada, no debí tratarla así por culpa de Mónica —intentó defenderse Isidora.
Frente a Eliana, su actitud se desinfló. Después de todo, era la matriarca que la había oprimido durante años. Sin importar lo fiera que Isidora fuera con los demás, ante la anciana se volvía mansa como un cordero.
Por culpa de esa anciana... ella y José Luis habían llegado a divorciarse una vez. ¡La abuela tenía el control absoluto en la familia Echeverría! Y José Luis, en el fondo, siempre obedecía a su madre. Por eso Isidora le tenía pavor.
—¡Me equivoqué con Mónica! —trató de explicar.
—¡Claro que te equivocaste! ¡De tus dos nueras, no diste una con ninguna! —La abuela, al saber que Mónica había traicionado a Julián desde hacía tiempo, estaba que echaba humo.
Aunque ella también había consentido a Mónica en el pasado, ahora era evidente que le cargaba toda la responsabilidad a Isidora.
—Sí, me equivoqué, fue mi error —admitió Isidora.
—¡Pues ve y arréglalo!
Isidora sintió un temblor en el pecho.
¿Arreglarlo? ¿Cómo iba a arreglar esto? ¿Y arreglar... a quién?
Al notar su silencio y confusión, la anciana estalló al teléfono:
—¿Que qué vas a arreglar? ¡Pues el conflicto entre tú y Estrella, por supuesto!
—Lo escuché todo —dijo Mariela con tristeza.
Luego, añadió con rabia:
—Antes, la abuela no paraba de presumir a Mónica con sus amigas del club de señoras. ¿Y ahora resulta que todo es culpa tuya?
—Si vamos a hablar de errores de juicio, no fuiste la única que se equivocó, ¿verdad?
La verdad era que la abuela adoraba a Mónica. Su favoritismo era incluso peor que el de Isidora. A veces, cuando Isidora estaba en casa, la anciana la mandaba a la Mansión Arsenio a «ver» cómo iban las cosas, que no era más que una orden implícita para molestar a Estrella.
Como la mujer que Alonso había elegido no era la hija de su amiga, la abuela también le hacía la vida imposible a Estrella, directa o indirectamente. Aunque muchas veces no actuaba ella misma, instigaba a Isidora a hacerlo.
Por eso, Isidora se había convertido en la villana principal ante los ojos de Estrella. Y ahora, se sumaba el hecho de la muerte de su madre.
Isidora estaba a punto de desmayarse del coraje.
—Exacto, ¿acaso fui la única? Que tu abuela me culpe solo a mí es demasiado injusto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...