—Ustedes... ¿de verdad no dejaron ni un peso? —preguntó la abuela Echeverría.
Al ver la actitud de Isidora, le dio aún más coraje.
En ese momento, no le importaba saber de otra cosa, solo quería averiguar si había quedado algo de dinero.
Pero entonces, escuchó la respuesta de Isidora:
—No.
Esa sola palabra casi le provoca un infarto a la anciana.
No habían logrado salvar absolutamente nada de la familia Echeverría, ni siquiera un centavo.
—¿Cómo pretendes que vivamos de ahora en adelante?
—¿Cómo pudiste ser tan torpe? Estando en la familia Echeverría, podrías haber escondido cualquier cosa de valor...
—Estrella trajo a más de veinte personas. Ni siquiera nos dejaron subir las escaleras, ¿cómo íbamos a esconder algo?
A esas alturas, Isidora ya no pudo aguantar más.
¿Acaso era solo culpa suya que no quedara ni un peso? ¿Ellas no estaban igual, sin un solo centavo a su nombre?
¿Por qué de repente toda la culpa recaía sobre ella?
—Tú... —murmuró la abuela.
—Suegra, sé que está enojada, pero si la familia Echeverría terminó así, no es solo por mí.
—¿Ah, no? ¿Entonces por quién? ¡Tú mataste a su madre! ¡Todo esto empezó por tu culpa!
La abuela le gritó a Isidora, perdiendo por completo la poca paciencia que le quedaba.
Absolutamente todo había sido provocado por Isidora.
Y ahora, ¿se atrevía a decir que no era la única responsable?
—¡Sí, yo tuve la culpa de que su madre muriera! Pero todo lo que hice fue por la familia Echeverría.
Si no hubiera sido por la familia...
Si no hubiera sido para que José Luis tomara el control absoluto...
Jamás se habría atrevido a hacer algo así. Todo fue por el bien de los Echeverría. ¿Cómo podían culparla solo a ella?
La anciana la fulminó con la mirada.
—¡José Luis, di algo! —suplicó Isidora.
Llevaba un buen rato aguantando los regaños de la abuela, y José Luis no había abierto la boca en ningún momento. ¿Estaba pintado o qué?
Al recordar la otra familia que él tenía en el extranjero, a Isidora se le hizo un nudo en la garganta.
¿Cómo podía tratarla de esa manera?
Mientras ella aguantaba sola toda la presión en Nueva Cartavia, él vivía dándose la gran vida fuera del país.

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