Después de colgar el teléfono con Violeta, Malcolm entró. Se dirigió a Estrella con gran respeto.
—Mónica no deja de hacer un escándalo. Exige verla —dijo.
Al escuchar el nombre de Mónica, Estrella esbozó una sonrisa fría.
—Que grite todo lo que quiera. Tarde o temprano se quedará sin fuerzas.
*Ahora que está sufriendo y arrastrándose en la miseria, ¿quiere hablar? ¿Quiere suplicar piedad?* ¡Qué estupidez! Ya le había advertido que cuidara su vida.
Malcolm asintió.
—Los hombres del señor Castañeda siguen buscando a Mónica. Es evidente que no se tragaron el cuento de la urna de cenizas.
—¿Aún no tienen los resultados del laboratorio?
—Ya los tienen, pero él se niega a creerlos.
Estrella soltó una carcajada al oír eso.
—Dime, ¿por qué diablos Mónica es tan importante para él?
Recordó lo que Violeta le había dicho por teléfono: *Marcelo no parece el tipo de hombre que cedería infinitamente solo por la hermana de su gran amor platónico. Lo más probable es que haya algún interés oculto de por medio*. Y la verdad, Violeta tenía bastante razón. Marcelo no era alguien que se doblegara ante nadie. Pero, dadas las circunstancias actuales... ¿qué otro motivo podría tener aparte de honrar a su amor inolvidable que ya falleció?
Violeta incluso había ido más allá: *Marcelo ni siquiera parece tener un 'amor inolvidable'. Si lo tuviera, toda Nueva Cartavia lo sabría*. Pero en este caso, nadie, absolutamente nadie, estaba al tanto. Solo había salido a la luz porque Alonso Echeverría escarbó en el pasado...
—Yo también presiento que hay algo más, pero no logro descifrar qué es —comentó Malcolm.
Marcelo era un hombre inescrutable. Si él no quería que supieras algo, podías cavar hasta el cansancio y no encontrarías ni un solo rastro. Tal como pasó antes, cuando les hizo creer que Mónica era la amante de su padre; esa fue información que Marcelo plantó a propósito.
Estrella guardó silencio.
Al escuchar que Malcolm compartía sus sospechas, un destello oscuro cruzó por su mirada.
—¿Quiere que investigue? —preguntó Malcolm.
—No es necesario —negó Estrella con la cabeza.

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