Ambos estaban con los ánimos a flor de piel en la llamada.
Renato no paraba de exigirle a Violeta el paradero de Adara, mientras que Violeta... ¡solo tenía una condición!
Esa condición era marcharse ella misma...
Y a cambio, le daría la ubicación de Adara.
Renato, furioso, le gritó de todo por teléfono antes de colgar. Veinte minutos después, llegó en persona.
Cuando Renato se fue, Violeta estaba sentada en ese exacto lugar.
¡Y cuando él volvió, Violeta seguía allí sentada!
Renato tenía el rostro ensombrecido; esa era, sin duda, la vez que más había estallado de ira contra Violeta.
Con los puños apretados, preguntó:
—¿Dónde está Adara?
Pronunció cada palabra con los dientes apretados.
—¡Solo tengo una exigencia! —respondió Violeta.
—¡Ni lo sueñes! Ya te dije que entre ella y yo no hay lo que tú piensas. Lo nuestro terminará en máximo medio año.
Máximo medio año.
Al escuchar las palabras de Renato, Violeta lo miró con una sonrisa amarga en los labios.
—¿Entonces tu intención es que yo aguante medio año?
—Tú... —titubeó Renato.
—Apenas estamos empezando y Nueva Cartavia ya es un caos. Me están despellejando viva con insultos y ¿todavía quieres que te espere medio año? ¿Quién te crees que eres?
Medio año, ¿qué significaba eso realmente?
Apenas era el comienzo, y la familia Ibáñez ya estaba haciendo hasta lo imposible por deshacerse de ella.
No, para ser exactos, ¡lo más probable es que estos fueran los trucos sucios de Adara desde las sombras!
Pero, fuera de quien fuera...
Apenas era el comienzo y ya querían destrozarla, y Renato sabía perfectamente quién estaba detrás de todo esto.
Y aun así, ¡le pedía que esperara!
—Maldita sea, incluso si solo quería pasar el rato, no debí haberme metido con alguien como tú —escupió Violeta.
—¿Qué dijiste?
¿Pasar el rato?
Al escuchar esas palabras, a Renato le zumbó la cabeza.
Miró a Violeta, sin poder creer lo que acababa de escuchar.
—Deja que Adara regrese primero, ¿de acuerdo?
Ya que Violeta no quería escuchar más, Renato no continuó por ese camino.
Si se tratara solo de Violeta, a Renato no le preocuparía que le hiciera algo malo a Adara.
¡Pero con Estrella Robles detrás de ella, las cosas cambiaban!
Él mismo había visto la ferocidad con la que Estrella destrozó a Mónica Galindo, y para colmo, Mónica ahora estaba muerta.
Aunque desde Mar de Ámbar habían llegado rumores de que Alonso Echeverría había sido el responsable.
Renato no lo creía.
Más bien, creía que Alonso probablemente se culparía para encubrir a Estrella... pero no creía que él lo hubiera hecho con sus propias manos.
¡Y ahora Alonso también había muerto!
Cuando recibió esa noticia, Renato quedó impactado.
Al mismo tiempo...
¡La imagen de Estrella Robles se convirtió, a sus ojos, en la encarnación misma de una mujer despiadada y ponzoñosa!
Esas dos personas que alguna vez se habían amado tanto, habían terminado en esa tragedia.
Por eso, sabiendo que Violeta estaba aliada con una Estrella tan implacable, Renato temía que terminara corrompida también.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...