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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1170

Apreté los labios.

Recordé cuando Mateo se unió con otros de la familia Dupuis para derribar a Waylon y no pude evitar preguntarle:

—¿No podrías intentar lo mismo otra vez? ¿Buscar a la familia Dupuis y enfrentarlo juntos?

Cuando me escuchó, Mateo se rio un poco, sin ninguna alegría.

—Ellos ahora controlan toda la economía de Zuheral y allá se mueven como reyes —dijo—. No se van a ensuciar las manos con esto porque el amenazado no es ninguno de ellos. Además, Waylon ya no es el mismo de antes. Mientras no vuelva a cobrarles las cuentas del pasado se sienten afortunados. ¿Tú crees que van a atreverse a provocarlo de nuevo?

Suspiré, inquieta por todo.

A este ritmo parecía que no había manera de detener a Waylon.

Mateo me abrazó mientras nos acomodábamos en la cama y me sonrió.

—Basta, no te angusties más. Déjame a mí manejarlo. Duérmete ya. Mira esas ojeras que traes.

Me acurruqué contra su pecho y hundí la cara en su abrazo.

Decidí no seguir preguntando. Solo iba a darle más motivos para preocuparse.

A la mañana siguiente, cuando desperté, Mateo ya se había ido.

Tomé el teléfono de la mesita y por costumbre abrí las noticias del día.

Por culpa de las maniobras de Waylon el caso de Alan, el intento de asesinato contra Camila, ya era público en toda Ruitalia. Todo el mundo hablaba del tema.

En cuanto abrí la página, los titulares iban de lo mismo.

En los comentarios muchos pedían justicia inmediata y exigían una sentencia ejemplar contra Alan. Ya lo trataban como un asesino frustrado.

Incluso algunos de la familia Ferrucho buscaban fama de "familia justa", escribiendo bajo los artículos, presentándose como parientes y fingiendo indignación. Pedían castigo duro para Alan.

Mientras más leía más rabia me daba.

Seguramente la mamá de Alan ya había visto todo eso, y no quería ni imaginar cómo estaba ella.

Me levanté, me arreglé rápido y fui a ver a Chloe, también para saber cómo seguía Valerie.

Cuando llegué ella estaba arriba cuidando a Valerie.

Desde el pasillo se oían sus gritos de frustración y tristeza.

Le hablaba a Valerie soltando toda su rabia contra la familia Ferrucho y contra la injusticia del destino.

Al final terminó abrazándole la mano a su hija y llorando sin consuelo.

Una y otra vez le rogaba que despertara, decía que ya no tenía fuerzas para aguantar más.

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