Capítulo 35
Apenas había empezado a hablar cuando escuché a alguien llamar a mi hermano.
Él, apurado, me dijo:
-Aurora, hablamos después, ¿vale? Ahorita tengo que ocuparme de algo...
La llamada acabó, y la frase que tenía en la punta de la lengua, "¿puedes venir a buscarme?", quedó atrapada en mi garganta.
Suspiré y miré la oscuridad de la noche. Por primera vez, me sentí perdida, como si no tuviera hogar al cual regresar.
Me senté en los escalones, sin saber a dónde más podía ir.
¿Buscar a Valeria?
No, ella no estaba en Ruitalia hoy.
Por la mañana me envió un mensaje diciendo que iba al campo a visitar a su madre y que no volvería hasta dentro de unos días.
El viento de la noche me lastimaba, pero mi corazón sentía mucho más dolor.
A estas horas, mi hermano seguía ocupado, probablemente intentando reunir los siete millones de la deuda de apuestas de mi padre.
Y yo, después de un día entero de esfuerzos, no había logrado absolutamente nada.
Pensar en esos tres millones, que habían estado tan cerca y ahora había perdido, me llenaba de una tristeza que, al final, iba a hacerme llorar.
Puse las manos sobre mis rodillas, sintiendo una amargura que me abrumaba por completo.
De repente, escuché una risa detrás de mí, y me asusté. Rápidamente, volteé la cabeza para mirar. Un hombre estaba parado allí, mirándome fijamente.
Estaba un poco sonrojado, probablemente estaba borracho. No se acercó, solo se apoyó en la entrada del ascensor y me sonrió de manera extraña.
Su mirada fija y su expresión eran inquietantes, como si fuera alguien con problemas mentales o intenciones siniestras.
No sabía cuánto tiempo había estado mirándome así, pero su mirada me puso muy nerviosa.
Me levanté rápidamente y me alejé.
Caminé, apurada, hacia la salida del conjunto residencial para llamar un taxi para ir a un hotel cercano.
Sin embargo, cuando saqué mi celular, noté una sombra en el suelo. Me volteé inmediatamente y vi que ese hombre extraño me había seguido.
En ese instante, supe que no tenía buenas intenciones.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)