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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 370

Capítulo 370

—¡Aurora!—el hombre volvió a rugir, cada vez más molesto.

Me miró con una furia intensa.

—Más te vale decirme la verdad: ¿con quién estuviste? ¿Qué hiciste con esa gente?

En ese momento, estaba completamente desarreglada, y mi pijama estaba empapada en manchas de vino.

Seguranmente pensaba que me había ido de fiesta con unos hombres. Que la había pasado muy rico.

A fin de cuentas, para él, yo siempre había sido una mujer que no sabía comportarse.

Tratando de sonreír, respondí con la voz ronca:

—Lo que tú pienses que hice... es exactamente lo que pasó. No hace falta preguntarme.

Mateo estaba realmente furioso.

De pronto me agarró y me empujó contra la pared.

Fue entonces cuando su mirada se detuvo en mis pies descalzos.

Cuando los vio, no.lo podía creer.

—Tú...

Me soltó, mi cuerpo se desplomó otra vez.

Él me agarró de nuevo en sus brazos.

Pero esta vez no gritó. Me llevó rápidamente al cuarto.

Me recostó sobre la cama y se inclinó para ver mis pies.

Su asombro era justificado.

Estaban cubiertos de heridas, inflamados por el frío, con ampollas. Había caminado descalza hasta el hotel, la piel lastimada y ensangrentada. Daba pena verlos.

Su cara se tensó, sus manos estaban rígidas, como si no supiera cómo tratar mis heridas.

De repente, rugió:

—No se te ocurrió ponerte zapatos antes de salir?

Tenía los ojos llenos de ira.

No sé si era por la visión borrosa, per juraría que había lágrimas en sus ojos.

Aunque eso no podía ser. El no podía sentir mi dolor.

Su cara estaba llena de rabia, tanta que parecía querer devorarme.

Me tumbé en la cama, débil como si me hubiera dejado el alma en el suelo, y respondí con la poca voz que me quedaba:

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