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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 8

Capítulo 8

Era como si el hombre que me había enviado esos mensajes sugerentes hace unos momentos no fuera el mismo que ahora me hablaba con tanta indiferencia.

Tosí un poco, intentando bajar la tensión, sonreí, y hablé con una pizca de cautela:

-No pasa nada, solo quería saber si ibas a volver esta noche para prepararte la cena.

Aunque dije eso, en el fondo esperaba fervientemente que no regresara.

-Mateo... -Antes de que él pudiera responder, la voz de una mujer se escuchó.

Me quedé en blanco.

¿Esa era acaso la voz de su "primer amor"?

¿Estaba ahora mismo con ella?

-No es necesario que me prepares nada, ya he comido. No me esperes esta noche, duérmete temprano.

-Ah, ya entiendo...

Antes de poder decir algo más, escuché un pitido.Él me colgó Así que estaba con "su lucecita" y no pensaba regresar esta noche.

Se suponía que debería sentirme aliviada, pero en lugar de eso, una incomodidad inexplicable me invadió.

Sacudí la cabeza para deshacerme de esa sensación de celos. Me puse un vestido largo у sexy, y me largué.

Mateo tenía a la mujer de sus sueños, y yo no era más que su puta amante. Un día se cansaría de mí, o tal vez llegaría a la conclusión de que esta venganza no tenía sentido, y me echaría de su vida sin pensarlo dos veces.

De nada pues me servía sentirme mal.

Con esa idea en mente, recuperé el ánimo.

Eran las siete de la noche, aún demasiado temprano como para que el bar estuviera lleno de vida.

Al entrar, vi a Valerie levantando la mano у saludándome con entusiasmo.

Seguía igual que hace tres años: cabello corto

hasta los hombros, facciones bien definidas, у una sonrisa despreocupada.

Valerie siempre bromeaba diciendo que tenía una cara de "chica mala", que no les gustaba a los hombres. Mientras tanto, aseguraba que yo tenía "cara de diosa" y un cuerpo que hacía que los tipos se fijaran al instante en mí.

-Tú podrías casarte con el tipo que desees - decía siempre.

Cuando me casé con Mateo, ella estaba tan indignada que me gritó:

-¡Es como ver una hermosa flor ser pisoteada por un ogro!

Pero ahora las cosas habían cambiado. Mateo se había convertido en un magnate poderoso, mientras yo había caído tan bajo que no era ni la sombra de lo que solía ser.

--Aurora, escuché lo que pasó con tu familia tan pronto como llegué al país.

Capítulo 8 1

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