Al llegar al final de la escalera, se encontró con él.
Dante vestía un traje informal que resaltaba su porte, pero se detuvo al verla. Sus ojos azules se clavaron en su esposa, recorriendo la forma en que aquella falda marcaba perfectamente sus caderas y la piel que dejaba a la vista la abertura del muslo.
El día anterior en el yate, entre besos y caricias, un par de orgasmos solo habían servido para aumentar la frustración de Dante; le jodía no poder cogerse de una vez a semejante mujer que tenía como esposa. La abstinencia de ese fin de semana era una jodida tortura para el CEO Montenegro.
¿Nos vamos? - Preguntó ella con una falsa sonrisa de inocencia.
Dante soltó una carcajada seca. Colocó una mano sobre su nalga, apretándola con tal firmeza que obligó a Chloe a morderse el labio inferior para ahogar un gemido.
- Carajo - Siseo Dante. Mientras caminaba con ella a su lado hacia la salida, mantuvo su mano firme sobre su nalga.
Al subir a la parte trasera, mientras el chofer arrancaba rumbo a la villa, Dante no podía quitar la vista de la pierna descubierta de Chloe. La falda se había subido lo suficiente para dejar ver el final de su muslo.
- Es cierto, ¿Qué paso con tu reunión con Mike? - preguntó Chloe.
Había estado tan ocupada con los orgasmos que Dante le había provocado, que se había olvidado del detalle de que Mike Velasco podría ser el extorsionista.
- Como te dije no estoy seguro que sea él, tampoco Volkov lo está. Ambos coincidimos en que es solo un peón más, así que decidimos usarlo para llegar al verdadero extorsionista- Respondió Dante, sin apartar la mirada de su pierna.
Chloe se quedo pensativa. Al llegar a la villa buscaría algún momento apropiado para poder hablar con Aleksei Volkov, esperando que la ayudara contra las amenazas del extorsionista.
Dante con un movimiento fluido, se quitó el cinturón de seguridad, desabrochó el de ella y la jaló del cuerpo para subirla a horcajadas sobre su regazo.
- ¿Dante? - soltó Chloe sorprendida, mirando de reojo al chofer, que mantenía la vista fija en el camino.
Dante no le hizo caso. Sus manos apretaron con fuerza sus nalgas, acomodándola sobre su erección mientras el coche avanzaba.
- Abre bien las piernas. Chloe - Susurro Dante cerca de sus labios.
Sin oponer resistencia, Chloe se separó apenas unos centímetros para permitir que él deslizara sus manos bajo la tela de la falda blanca. Dante empezó a acariciar su centro sobre la tela de encaje de sus bragas; ella movía las caderas en un vaivén lento, ahogando los gemidos para que el chofer no escuchara nada.
- Basta, Dante- Susurro Chloe con su voz entrecortada.
Chloe soltó una carcajada, pero Dante no le dio tiempo a más. La tomó de la nuca y atrapó sus labios en un beso salvaje. Con un movimiento de cadera, Dante le dio un golpe seco hacia arriba, haciendo que su erección chocara con fuerza contra su centro justo cuando el coche terminaba de frenar frente a la entrada principal.
El golpe la hizo jadear, sintiendo toda la dureza de él entre sus piernas. Dante la apretó un segundo más contra su entrepierna y luego la soltó.
Espero puedas caminar, nena- Se burló Dante.
Chloe se alisó la falda con una sonrisa maliciosa.
Su mirada bajó directamente a la entrepierna de Dante, donde se marcaba su imponente bulto, tenso y desesperado por liberarse.
- Suerte escondiendo eso frente a todos. Nenerespondió ella con sarcasmo, sacándole la lengua con descaro.
Dante soltó una risa seca, negando con la cabeza mientras abría la puerta del coche para salir primero.
- Eres un problema, Chloe. Un sexy y jodido problema que me muero por coger -murmuró Dante, con la voz tan baja que solo ella pnpo escuchar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....