Entrar Via

Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 151

Capítulo 151 Chloe se acercó a Dante, rompiendo la poca distancia que quedaba entre ellos. Él no perdió tiempo y de inmediato la rodeó por la cintura; sus manos bajaron con un movimiento audaz y preciso hasta sus nalgas, apretándolas con posesividad mientras sus ojos azules se clavaban en los almendrados de ella. Inclinó la cabeza y le mordió la nariz suavemente.

- ¿Y si alguien entra? - preguntó Chloe en un susurro apenas audible - Eres la CEO ahora - respondió él con seguridad.

Chloe asintió, pero su mirada recorrió el lugar con cautela. Tenía la leve sospecha de que, podría haber cámaras de seguridad ocultas en la oficina.

- Descuida, ya me aseguré que no haya cámaras - Comentó él de inmediato. Ella lo miro con sorpresa - Chloe, eres mi esposa, no iba a permitir que te mantuvieran vigilada en tu propia oficina.

Dante no la dejó responder. En un movimiento rápido la giró, dejándola de frente a él y atrapada contra el borde del escritorio.

- Ahora, abre esas piernas - ordenó.

Chloe sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, pero sin darle más vueltas al asunto, levantó su falda lentamente hasta la cintura, dejando a la vista sus bragas de encaje azul y el liguero de las medias del mismo color. Luego, ella misma se despojó del saco, dejando a la vista sus pechos apenas contenidos por el encaje del sujetador.

Dante retrocedió un paso, solo para devorarla con la mirada. Se veía jodidamente sexy. Aquella mujer a la que había ignorado fríamente durante cuatro años resultó ser la criatura más provocativa e insaciable que hubiera conocido; le producía placer haberla descubierto por completo antes de que cualquier otro hombre.

Chloe tomó la iniciativa. Dio un paso hacia él y enredó sus manos en su cuello, mirándolo mientras se mordía el labio inferior. El gesto que a Dante le recordó de inmediato a Gala, su prostituta, pero no dejó que la imagen de otra mujer lo distrajera.

Ahora solo quería a la que tenía enfrente.

Sin más, la besó con un salvajismo que hizo que ella soltara un gemido ronco entre sus labios. Dante le apretó las nalgas con fuerza, pegándola a su entrepierna para que sintiera lo duro que estaba. La empujó contra el escritorio, la cargó de un tirón y la sentó de golpe en el borde de la madera fría.

Chloe abrió las piernas de par en par, dejando que él se encajara en medio de sus muslos. Dante sintió su miembro palpitar y crecer bajo la tela del pantalón, presionando directamente contra la intimidad de ella.

- Joder - Dijo al terminar bruscamente el beso.

No perdió ni un segundo más. Se colocó de rodillas en el suelo, abriéndole las piernas con fuerza para acomodarlas sobre sus hombros. Sin dudarlo, se hundió entre sus muslos, pegando su boca a su intimidad mojada y palpitante.

Chloe se arqueó de espaldas, echando la cabeza hacia atrás en un gesto de puro placer. Colocó ambas manos sobre la madera del escritorio, aferrándose al borde mientras sentía las succiones de Dante.

Con sus dedos hizo a un lado el encaje y metió su lengua sin piedad, jugando con su clítoris hinchado en movimientos circulares y rápidos. Poco después la penetró con dos dedos de golpe, mientras sus manos se aferraban con fuerza a sus muslos para mantenerla abierta y expuesta.

El placer estaba volviendo loca a Chloe. No hacía el menor esfuerzo por contener sus gemidos. Enredó sus piernas alrededor del cuello de Dante, cruzando los tobillos para presionar su rostro con más fuerza contra su entrada, buscando desesperadamente más contacto.

Dante succionaba y saboreaba sus jugos, disfrutando de cómo ella temblaba bajo su lengua.

Pero justo cuando sintió que el cuerpo de Chloe se tensaba y que ella estaba por alcanzar el orgasmo, se apartó bruscamente.

- Me encanta, me encanta Dante - gimió ella, fuera de sí. Llevó sus manos a la cabeza de él, enredando los dedos en su cabello y tirando con fuerza para que sus rostros quedaran a solo unos centímetros de distancia. - Cógeme como te cogerías a tu prostituta.

Dante se detuvo un segundo, mirándola con asombro. La idea de usarla como hacía con Gala le encendió la sangre por un instante, pero la desechó de inmediato. Sabía perfectamente quién era la mujer que tenía abierta de piernas sobre el escritorio: ya no era solo su esposa de papel, era su mujer.

- No, Chloe. Tú no eres como ella - soltó con voz ronca.

Sin más palabras, Dante retomó el movimiento, la embistió con golpes secos y profundos.

Chloe no podía articular palabra, solo soltaba gemidos cada vez que él chocaba contra ella. Las manos de Dante bajaron de nuevo a sus muslos, apretando con fuerza mientras se hundía en ella hasta el fondo.

Tú eres mi mujer.- le espetó entre dientes.

Él la tomó del rostro y la besó de nuevo, un beso cargado de lengua que ahogó sus gritos. Chloe sintió la primera contracción de su orgasmo y se aferró a los hombros de él, envolviendo sus piernas con más fuerza alrededor de su cintura.

Dante gruñó contra sus labios al sentir cómo ella lo apretaba, perdiendo el control por completo.

Embistió un par de veces más, antes de tensarse y descargarse con fuerza dentro de ella. Chloe alcanzó el clímax al mismo tiempo, su cuerpo temblaba mientras ambos se fundían en un orgasmo compartido.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel