Capítulo 238 Dante observaba a Chloe terminar de arreglarse.
Aunque podían quedarse en esa habitación sin problema, prefería estar en la mansión, sin antifaces de por medio.
- ¿Podemos pasar mi cumpleaños aquí? - preguntó Chloe de la nada.
- ¿Aquí? -repitió Dante- ¿Esto es cursi para ti?
Chloe se encogió de hombros. Su cumpleaños ideal era una noche romántica, pero Dante ya le había dejado claro que eso no pasaría y que su regalo sería un perro.
- Además de a Dantino, no estaría mal esto como regalo - susurró ella.
Dante frunció el ceño al escuchar el nombre del perro; le había advertido que no lo llamara así.
- No se va a llamar Dantino - sentenció él- Y tampoco pasaremos tu cumpleaños aquí.
Se levantó y se acercó a ella con la camisa aún desabotonada. La tomó de la cintura y suspiró. Lo que ella pedía no era imposible, pero tampoco era algo que estuviera dispuesto a conceder tan fácilmente.
- ¿Por qué no? - preguntó Chloe, dándose la vuelta entre sus brazos.
- ¿Lograron cerrar el negocio con Madame? - preguntó él, cambiando el tema.
- Sí, en dos semanas. Ella nos avisará el viernes por la mañana la hora -respondió con una sonrisa.
Dante frunció el ceño. Pensar en esa noche le hacía hervir la sangre; la idea de que ella se exhibiera ante esos dos hombres lo llenaba de rabia.
- Dante, libera a mi tía -pidió ella, recordando a Cinthya Borges.
Él puso los ojos en blanco. No planeaba matarla, solo quería que sufriera por todo el daño que le había causado a Chloe en el pasado.
- Ya es pasado. No quiero que te ensucies las manos con cosas que no valen la pena -insistió ella.
Dante asintió. Accedería solo porque ella lo pedía, aunque se encargaría de darle una última lección personal a Cinthya antes de soltarla.
- Bien. Regresemos -ordenó.
Chloe se apartó y negó con la cabeza. No podían salir juntos; ella seguía bajo la identidad de Gala.
Esperaré a Ivanna.
Dante arqueó las cejas. Aunque le revolviera el estómago, sabía que a esas alturas su hermana ya estaba perdida en los brazos de Volkov.
- Bajaré primero y te espero en el coche. Ya sabemos que perdimos a Ivanna y a Volkov -soltó Dante con los dientes apretados.
Chloe soltó una risa nerviosa, dándole la razón. Se acercó de nuevo y le dio un beso corto en los labios antes de dejarlo ir.
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