Capítulo 239 Dante despertó muy temprano ese domingo. Tenía una reunión pendiente con Aleksei Volkov para darle un último escarmiento a Cinthya Borges antes de soltarla definitivamente. Su plan era cerrar ese asunto rápido y volver a la mansión antes de que Chloe despertara.
Quería dedicarle el día entero a ella. Estaba decidido a acceder a cualquier plan que se le ocurriera, sin importar que fuera algo infantil o ridículo; después de lo que habían hablado en el coche, estaba dispuesto a darle ese gusto.
Al llegar a la bodega maloliente, Dante hizo un gesto de desagrado.
- Señor Montenegro -saludó Vladimir con una reverencia sutil- Mi jefe ya tiene todo listo.
Vladimir lo guio hasta una de las habitaciones del fondo donde tenían a Cinthya Borges. La habían separado de Mike Velasco; él sería un problema para después, de momento no era la prioridad.
- Hola, cuñadito - saludó Aleksei, apoyado contra el marco de la puerta.
- ¿Está ahí? - preguntó Dante sin rodeos.
Aleksei asintió y, tras una seña, uno de sus hombres le entregó a Dante un par de guantes negros. Él se los puso con calma, no pensaba mancharse con la sangre de esa mujer.
- Si pierdo el control, debes detenerme -ordenó Dante en un susurro frío.
Aleksei lo miró de reojo, desconcertado por la petición. No era propio de Dante pedir que lo frenaran.
- ¿Crees que sobreviví de puro milagro en el invernadero? - soltó Dante secamente.
- No me jodas - respondió Aleksei, entendiendo finalmente la gravedad de las palabras de Dante.
Cinthya estaba atada a una silla, llevaba días en esa posición. Su ropa estaba sucia, el olor era insoportable y las heridas en su cuerpo empezaban a pasarle factura.
- ¿Quién está ahí? - preguntó con la voz quebrada, forcejeando contra la venda que le cubría los ojosMiserables... pagarán muy caro por lo que me han hecho.
Dante arqueó las cejas mientras la observaba con un desprecio absoluto. Esa mujer era la misma que se había atrevido a atormentar a su esposa durante años, marcando su infancia y adolescencia con abusos que él no estaba dispuesto a perdonar.
Dante se acercó y le quitó la venda con calma.
Cinthya parpadeó varias veces hasta que logró enfocarlo.
- ¿Dante? -susurró con la voz quebrada.
- Pensaba acabar contigo - soltó él, mientras caminaba hacia un montón de fierros viejos- pero mi esposa se enojará.
- ¿Qué? ¡Así que esa perra bastarda tuvo que ver en esto! - gritó Cinthya.
Dante frunció el ceño. Tomó uno de los fierros, se giró y caminó hacia ella a paso firme. Sin dudarlo, le soltó un golpe seco en el brazo que la hizo soltar un grito desgarrador.
- No vuelvas a insultar a mi esposa - gruñó Dante, antes de darle otro golpe en la pierna.
Cinthya se retorció en la silla, llorando y gimiendo de dolor. Dante la miró con total indiferencia, ajustándose los guantes.
- Te voy a dejar viva porque se lo prometí a ella, pero no dudaré en matarte si abres tu estúpida boca - la amenazó.
- Miserable... son unos malditos tú y la zorra de Chloe - soltó ella sin pensarlo.
Dante soltó un bufido. Empezó a golpear a Cinthya repetidamente con el fierro. Le soltó una patada que la tiró al suelo con todo y silla, y siguió pateándola y dándole fierrazos sin detenerse.
Aleksei observaba a lo lejos. En ese momento no veía al poderoso CEO Montenegro; solo veía a un hombre fuera de sí, vengando el daño que le habían hecho a la mujer que amaba.
- ¡Dante, basta! - gritó Aleksei. Se acercó rápido y lo apartó de la mujer, que ya apenas se movía- O no vas a coger en un mes -soltó con sarcasmo.
- Jódete -soltó Dante apartándose con brusquedad.

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