Capítulo 84
Ivanna llegó a la villa Montenegro y, cuando estaba por subir las escaleras para encerrarse en su recámara, se topó con su madre. Eva se había enterado de que el heredero de la dinastía Volkov estaba interesado en contraer matrimonio con su hija.
- Me enteré de que el heredero Volkov ha puesto los ojos en ti - Dijo Eva.
Ivanna rodó los ojos; ya se había tardado su madre en enterarse.
- Hija, es tu oportunidad. Serás la esposa de un hombre casi igual de poderoso que tu hermano - Eva colocó sus manos sobre los hombros de Ivanna.
Y que no se te olviden los rumores sobre los Volkov. ¿Quieres que sea la esposa de un mafioso? - preguntó Ivanna con la voz cargada de molestia, zafándose del agarre.
Eva suspiró.
- Solo son rumores, hija - respondió Eva, restándole importancia Ivanna paso una mano por su cabello, acomodándolo con elegancia.
- Lo voy a rechazar - sentenció con firmeza- Dante está de acuerdo; él no me obligará a casarme con alguien como él.
- Por favor, Ivanna. Dale la oportunidad a Volkov, conócelo. Hasta ahora, sin conocerte, te ha estado enviando rosas muy hermosas- Dijo Eva Estoy cansada, mamá. Me voy a mi recámara - Ivanna se despidió con un beso en la mejilla y subió las escaleras.
Ivanna entró a su recámara, dejó sus bolsas sobre una silla y sacó el teléfono que usaba especialmente para su identidad de Ivy. Rápidamente buscó el chat de Aleks.
"¿Ocupado?" Envió el mensaje esperando recibir una pronta respuesta, pero pasaron algunos largos segundos y no fue así.
Ivanna bloqueó su teléfono y caminó con él hasta el baño; necesitaba darse un baño caliente mientras tenía en mente a Aleks, aquel guardia de seguridad que la cogía de una manera tan ruda y posesiva que la hacía perder el aliento.
Se deshizo de su ropa quedando totalmente desnuda frente al espejo; sus manos se deslizaron por sus senos con lentitud. Apretó sus pezones con fuerza y bajó la mano hacia su entrepierna. Estaba empapada. Hundió los dedos en su centro y se metió dos dedos de golpe, moviéndolos rápido.
El teléfono volvió a vibrar. Ivanna se detuvo un segundo, con los dedos aún dentro de sí misma, y miró la pantalla de reojo. Con la respiración agitada y los dedos aún trabajando dentro de ella, estiró la mano libre y tomó el teléfono. Abrió la cámara y se tomó una fotografía.
Abrió el chat de Aleks, quien le respondía:
"Hola preciosa, estaba haciendo unos encarguitos ¿Tú qué haces?" Ivanna soltó una risa. Adjuntó la foto que acababa de tomarse y se quedó mirando el icono de "enviado" solo fueron unos segundos de dudas hasta que decidió enviarla sin ningún mensaje adjunto.
Dejó el teléfono sobre el tocador y caminó hacia la tina. Mientras se sumergía, su mente seguía fija en Aleks. Para ella era el mejor hombre con el que ha tenido sexo, además que en sus encuentros clandestinos ha cuidado de ella y se ha encargado de satisfacerla totalmente cada noche de entrega.
- ¿Dante se molestará si le digo que quiero casarme con un simple guardia? - Susurró.
Sacudió su cabeza al darse cuenta de lo que estaba preguntándose. Aleks solo era un hombre con el que tenía encuentros sexuales. Cogía delicioso, pero ¿casarse? No, eso no podía ser posible; ni siquiera había amor entre ellos, solo simple atracción física.
Se hundió más en el agua caliente, tratando de ahogar esos pensamientos. El tipo la volvía loca en la cama, la manejaba a su antojo y la hacía sentir cosas que nadie más lograba. Aleks era su escape, pero no un plan de vida.

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