Capítulo 90
A la mañana siguiente, Chloe se alistaba para ir a la universidad. Se miró al espejo mientras terminaba de vestirse. Aunque anoche Dante había regresado para hablar, ella simplemente se encerró en su recámara y se durmió; no tenía ánimos de continuar la conversación. Ya tenía todo calculado de manera precisa: su amor por él no impediría que su venganza se ejecutara.
Sabía que el deseo de Dante por cogérsela solo aumentaría y esa sería su ventaja; ella lo provocaría de todas las maneras posibles. Su objetivo era que él buscara desesperadamente cogérsela, llevándolo a un punto de ansiedad donde no pudiera pensar en nada más que en poseerla.
Al salir de su recámara, se dirigió directamente a la salida; no tenía intención de desayunar. Para su sorpresa, junto al coche no solo estaba el chofer, sino también un hombre alto y fornido, de rostro endurecido, vestido con un traje negro impecable.
- ¿Quién eres? - preguntó Chloe, deteniéndose frente a él.
El desconocido mantuvo una postura rígida y profesional, observándola con seriedad.
- Soy su nuevo guardaespaldas, señora -respondió el hombre- La acompañaré en todo su trayecto, día a día.
Chloe analizó la situación solo un instante. Dirigió su mirada al chofer, quien bajó la vista de inmediato sin poder decir nada; las órdenes de Dante Montenegro eran absolutas y nadie en la casa se atrevía a cuestionarlas.
Sin pronunciar palabra, Chloe subió al asiento trasero del coche. Saco su teléfono y envió un mensaje a Ivanna, diciéndole que la veía en la cafetería.
Al Ilegar al campus, bajó del vehículo sin esperar a que le abrieran la puerta. El guardaespaldas la siguió de cerca mientras ella caminaba con paso firme hacia la cafetería. Encontró rápidamente a Ivanna, quien ya tomaba su malteada de chocolate, y se sentó a su lado.
- Solo me enteré por los demás, no vi nada. ¿Qué pasó? - preguntó Ivanna al verla llegar. Su mirada se clavó de inmediato en la mejilla de Chloe; a pesar del maquillaje, el moretón era visible.
- Pues lo que te dijeron: una mujer me golpeó en público por haberme casado con tu hermano - respondió Chloe, tomando el menú para leerlo con indiferencia.
- Mi hermano es un jodido perro, ¿qué te dijo?- preguntó Ivanna, indignada.
- Lo confronté y le mostré la última imagen que recibí de él con una de sus examantes - respondió Chloe.
Ivanna se quedó en silencio, procesando la frialdad de su amiga. Desvió la mirada hacia el hombre que la vigilaba a una distancia considerable.
- ¿Y quién es ese sexy macho? - preguntó, recorriéndolo con la mirada de pies a cabeza.
- Mi nuevo guardaespaldas - respondió Chloe con una sonrisa- Le dije al perro de tu hermano que, si él me es infiel, entonces yo también lo seré.
Ivanna abrió los ojos de par en par, soltando una risa nerviosa. Sabía que Chloe estaba jugando con fuego.
- Pero con ese macho vigilándote, no podrás ir a Seda Negra los fines de semana - susurró Ivanna, bajando la voz lo suficiente para que solo Chloe la escuchara.
Chloe se encogió de hombros. Ya había analizado el problema durante el trayecto, pero sabía que tendría tiempo para resolverlo. Al menos ese fin de semana, aunque no pensaba cumplir el trato de coger con Dante, también buscaría la forma de que él se quedara sin su encuentro con Gala. Su objetivo era dejarlo en un estado de abstinencia total.
- Lo vas a volver loco - comentó Ivanna, impresionada por la determinación de su amiga.

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