Capítulo 89
Dante llegó a la bodega donde tenían a aquella mujer. Fue recibido por los hombres de Aleksei, quienes lo guiaron al interior del lugar. Al verlo, los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas; trató de decir algo, pero solo se escuchó un balbuceo debido a la mordaza que le impedía hablar.
Él se detuvo frente a ella con las manos en los bolsillos, observándola con frialdad. Aleksei llegó también; tras encender un cigarrillo, se colocó a su lado y cruzó los brazos.
- Su nombre no está en ninguno de los contratos - dijo Aleksei, mientras el humo salía lentamente de su boca.
Dante no dijo nada; su mirada seguía clavada en ella mientras los recuerdos del pasado emergían.
Beatriz Ponce. Su familia pertenecía a la alta sociedad, aunque sin el reconocimiento de los Borges y mucho menos el poder de los Montenegro.
La relación entre ellos había surgido por pura atracción física; sus cuerpos se complementaban bien al momento de coger. Para Dante, ella solo había sido eso: un polvo sin importancia.
Cuando se enteró del matrimonio que su abuelo Damon había arreglado con Camila Borges, Dante aún estaba con ella. Beatriz no pareció darle importancia a dicho compromiso; sin embargo, en cuanto él aceptó casarse formalmente, terminó la relación de tajo. Para él, la ruptura había sido clara y definitiva, pero al parecer no fue así para Beatriz.
Aunque no supo más de ella después de que se casó con Chloe. Dante soltó una risa amarga y se pasó una mano por la nucа, Beatriz seguía tratando de decir algo, pero solo se escuchaban balbuceos que llegaron a fastidiar a Dante, hizo una seña para que le quitaran la mordaza de la boса.
En cuanto la cinta fue retirada, Beatriz soltó un quejido doloroso y tomó aire desesperadamente.
- Dante... - dijo de inmediato, centrando su mirada apagada en él.
- ¿Qué carajo hiciste? - siseó Dante, controlando lo más que podía su ira.
- Ella... ella arruinó todo lo que teníamos -empezó a hablar Beatriz con desesperación, las palabras tropezándose entre sí-. Esa perra nos separó. Tú no querías ese matrimonio.
Dante soltó una carcajada seca. Dio un paso hacia ella acortando la distancia y se inclino levemente.
¿Lo que teníamos? ¿Nos separó? - Repitió- Tú solo eras alguien que abría las piernas para coger, Beatriz.
La crueldad de sus palabras hizo que ella se encogiera, pero Dante no había terminado. La sujetó de la mandíbula con fuerza impidiéndole que apartara la mirada de ella.
- Ella... Ella... - chilló Beatriz, con la voz llena de pánico y dolor, sin lograr terminar sus palabras.
- Ella es mi esposa; tú no eres más que un estorbo que olvidé en el momento en que salí de tu cama por última vez. - Interrumpió con frialdad.
Dante la soltó con brusquedad y dio un paso hacia atrás.
- Y te atreviste a aparecer frente a ella y a tocarla - siseó, apretando sus puños con tanta fuerza - Ella... Esa perra te es infiel - soltó finalmente Beatriz Dante hirvió de ira al escucharla. Levantó la mano instintivamente, pero se quedó tendida en el aire.
Jamás había golpeado a una mujer y esta no sería la excepción.
Dante no se detuvo; salió de aquella maloliente bodega con urgencia. Necesitaba regresar a la mansión Montenegro cuanto antes para terminar la conversación con Chloe.
Las palabras de su esposa seguían martillando en su mente: la amenaza de buscarse un amante, un hombre que se la cogiera. Él no lo permitiría, No iba a tolerar que nadie pusiera las manos sobre lo que, por ley, le pertenecía.
Se desplomó en el asiento trasero de su coche y, le ordenó al chófer que arrancara de inmediato de regreso a la mansión.
De pronto, su teléfono vibro. Lo sacó del bolsillo la pantalla le devolvió una sorpresa que no esperaba.
"Mi señor, cuanto deseo que me coja. Este fin de semana abriré mis piernas y seré su juguete para que haga lo que quiera conmigo" Seguido del mensaje, apareció una imagen. Gala posaba sobre sábanas negras, con las piernas abiertas de par en par y una mano hundiéndose entre sus muslos húmedos; sus tetas estaban firmes y sus pezones, totalmente erguidos, apuntaban hacia la cámara.
Dante se tensó; sus ojos recorrían una y otra vez la imagen. Esa mujer, su prostituta, era perfecta. Era imposible negarse a ella, pero las ganas de cogerse a Chloe eran inquebrantable. Quería cogérselas a las dos; elegir solo a una le resultaba imposible.
Guardó el teléfono, sintiendo la dureza de su erección contra el pantalón. Se suponía que ese fin de semana había quedado en estar con Chloe; se la cogería por primera vez después de cuatro años de matrimonio, pero ahora era difícil saber si ese plan seguía en pie. Y el mensaje de Gala lo había encendido, despertándole el deseo de ir con ella como cada fin de semana y cogérsela hasta quedar exhausto.
- Carajo, las dos me volverán loco- Siseo.
****** Chloe estaba en su recámara, recostada sobre las mismas sábanas negras que acababa de usar para fotografiarse y enviarle el mensaje a Dante Montenegro. No podía permitir que Gala fuera olvidada; esa identidad era la pieza maestra en su plan, el arma letal y esencial de su venganza contra su esposo infiel.
- Te volveremos loco, Dante - susurró con diversión, refiriéndose a Gala y a ella misma como si fueran dos mujeres distintas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....