Capítulo 98
Dante entró de nuevo a la habitación justo cuando Chloe salía del armario con la caja. Se acercó a paso lento; esa noche olvidaría momentáneamente la traición de su propio familiar para disfrutar de un juego peligroso con su esposa. Aunque había pensado ir especialmente a Seda Negra para encontrarse con Gala, su prostituta, quien no se negaba a ser cogida, el deseo de empezar a dominar a Chloe era incluso más grande.
- Veamos... - dijo Dante, abriendo la caja y observando los diferentes tamaños de los "amiguitos" de su esposa con una mueca de desprecio y curiosidad.
- ¿Qué tramas, Dante? - preguntó Chloe, tratando de mantener firme la caja mientras sentía que el control de la situación se le escapaba de las manos.
Dante arqueó las cejas y levantó la mirada hacia ella, mientras con una mano sostenía uno de los juguetes más grandes de Chloe.
- Esta noche te cogerá uno de tus amigos con mi ayuda... - Le guiñó un ojo y, con su mano desocupada, cerró la caja.
Chloe soltó una carcajada forzada, tratando de ocultar el nerviosismo que la carcomía. Debía negarse, pero la realidad era que solo pensar en lo que Dante planeaba la estaba excitando; la humedad en su centro se hizo presente, empapando la tela de su lencería que aun ocultaba bajo la bata de baño.
- ¿Y te podrás contener Dante? - Preguntó Chloe con una voz cargada en seducción.
Ella estaba dispuesta a jugar el mismo juego peligroso que él. No pensaba perder; no dejaría que él se la cogiera, pero estaba decidida a disfrutar la noche y a llevarlo al límite.
Chloe se alejó y se dio la vuelta caminando a paso lento hasta llegar a la mesa donde dejo la caja con el resto de sus "amiguitos". Dándole la espalda a Dante, empezó a deslizar la bata sobre sus hombros, dejándola caer al suelo y revelando la lencería de encaje marfil que había comprado para usar esa noche especialmente.
- ¿Comenzamos? - Se giro para darle frente a Dante, con una sonrisa de falsa inocencia en sus labios.
Dante la recorrió con la mirada de arriba abajo, la prenda apenas cubría lo necesario, flotando alrededor de su cuerpo, era de una tela tan fina y transparente que dejaba ver su piel, exponiendo sus tetas con los pezones erguidos y endurecidos.
- Te ves... - Dante dio un paso hacia ella, haciendo una breve, sin poder dejar de ver sus pezones erguidos a través de la transparencia - Como una puta virgen.


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