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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 116

El semblante de Luca se mantuvo sereno.

—Abuela, el proceso de investigación interna en Altium Médica cumple con toda la normativa legal. La forma en que se manejó no tiene ningún problema.

—¿Ningún problema? —La señora Josefa soltó el rosario sobre la mesa de golpe, provocando un ruido seco—. Si de verdad fuera tan justo y transparente, ¿por qué Darío te cuestionó en la junta directiva?

»Luca, no pueden tomar decisiones a puerta cerrada y pretender que eso es todo. Hay que darle una respuesta clara a la gente de fuera; no dejes que los socios crean que Grupo Torres tiene una mala gestión interna y eso termine afectando al grupo.

Luca, sin ánimos de seguir discutiendo, asintió.

—Tienes razón, abuela. Reforzaremos el control interno del grupo para que no vuelva a ocurrir.

En ese momento, Cristina entró con expresión de preocupación.

—Luca, mamá, ¿de qué están platicando?

Josefa soltó un bufido.

—Llegas en buen momento, Cristina. Eres su madre. Me imagino que ya estás enterada de que el gerente del proyecto de Altium Médica denunció a Gennova Solutions. Esta es una cacería de brujas con un objetivo muy claro, ¿no crees? Ya debes saber por dónde va el asunto.

Cristina sintió un vuelco en el estómago. «¿Ahora qué problema acaba de surgir?», pensó.

Rápidamente, miró a Luca y luego se dirigió a su suegra con voz suave:

—Mamá, ¿de dónde sacas eso? No me digas que estás sospechando de Denisa. Eso no tiene sentido. Altium Médica es el legado que dejó Adrián. ¿Cómo crees que Denisa usaría la empresa para juegos tan sucios?

—Seguro fue una simple falta de supervisión y alguien de abajo metió la pata. Un buen castigo y listo. Y otra cosa, ese Darío se pasa, ¿por qué hacer un escándalo de algo así? Solo logra que seamos el hazmerreír de todos.

El rostro de la señora Josefa Torres se ensombreció.

Luca no intervino; se quedó a un lado escuchando en silencio.

Cristina no tardó en agregar:

—Es bueno que los jóvenes tengan empuje, pero pasarse de la raya ya es una falta de respeto. Luca, como el hermano mayor, deberías ponerle un alto a tu primo cuando sea necesario. En la familia Torres no podemos permitir que la rama secundaria nos apunte con el dedo en nuestra propia junta directiva.

Al escuchar esto, Luca esbozó una leve sonrisa.

—Tienes razón, mamá. Lo tendré en cuenta.

Aunque la anciana estaba molesta, sabía diferenciar muy bien entre la familia directa y la lejana. Las palabras de Cristina no carecían de sentido.

Al salir de la sala de descanso de la abuela, Luca y su madre caminaron directamente hacia el jardín central.

Cristina se detuvo y miró a su hijo.

—Luca, dime la verdad. ¿Esta situación tiene algo que ver con Denisa?

Luca no respondió de inmediato. Bajo la luz de la noche, las lámparas de cristal iluminaban su rostro atractivo, ocultando sus verdaderas emociones.

La mirada de Luca se perdió por un instante.

—Entiendo, mamá. Haz lo que consideres mejor.

Tras decir eso, se dio la vuelta y se alejó.

Cristina observó la figura alta de su hijo, notando cierta rigidez en su postura, y se quedó hundida en sus propios pensamientos.

Cristina no se atrevía a tomar esa decisión por su cuenta; de hecho, primero le había consultado a la abuela.

Inicialmente, la intención de Josefa era organizar todo para que Denisa viviera dignamente en el extranjero. Si allá encontraba una nueva pareja y formaba una familia, los Torres no la dejarían desamparada de ninguna manera.

Sin embargo, no solo no la habían mandado al extranjero, sino que por este asunto, el único nieto de la familia Torres había terminado discutiendo con ella. La anciana estaba hecha una furia.

Por eso, cuando Cristina sugirió esta nueva idea, la abuela la evaluó con cuidado y, al final, dio su brazo a torcer.

Unos días después, llegó la fecha de inscribir a Iria en la escuela. La noche anterior, toda la familia Torres se reunió a cenar en la residencia principal. Esta vez, Denisa también fue invitada.

Después de cenar, el personal de servicio preparó unos aperitivos en la sala. La abuela se excusó diciendo que le dolía la cabeza y subió a descansar, momento que Cristina aprovechó para reunir a los más jóvenes.

Ocupando el lugar principal, con un elegante vestido verde oscuro y un delicado collar de perlas que reflejaba una luz suave, Cristina irradiaba una imponente autoridad como la señora de la casa.

—Los llamé hoy porque tengo que anunciarles un asunto familiar.

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