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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 197

Cristian se quedó helado, y su atractivo rostro se tensó un poco.

—A decir verdad... no la conozco a fondo —respondió Cristian con cautela—. Pero sé que ella confía plenamente en sus conocimientos técnicos, nada la intimida.

—Tienes razón, la tecnología es la base de todo —suspiró Denisa pesadamente. Solo les quedaba esperar a la próxima reunión.

Al llegar al hotel, recibió un mensaje de texto.

Era de Luca: [¿Cómo te fue?]

Denisa miró la pantalla. Esa pregunta tan formal hizo que sintiera una punzada de desilusión.

Por supuesto que le habría encantado contestar con seguridad que todo estaba bajo control.

Pero la realidad le había dado una bofetada. Solo pudo teclear: [Tuvimos un par de inconvenientes, estoy viendo cómo solucionarlos.]

Aventó el celular a un lado, fue hasta el minibar y destapó una botella de vino. Justo cuando se sirvió media copa y se dispuso a beber, sonó su teléfono.

Una sonrisa asomó en los labios de Denisa; parecía intuir que era Luca devolviéndole la llamada.

Se acercó para contestar.

—Mándame las correcciones que pidió Vitalis Farma para echarles un vistazo —se escuchó la voz de Luca.

Denisa se quedó pasmada un segundo.

—Está bien, pero... allá ya es de madrugada...

—¡Mándalo! —ordenó el hombre, sin dejar lugar a dudas.

Denisa le envió el archivo, sintiendo cómo se le derretía el corazón.

«¿Será que se la pasó toda la noche despierto por estar al pendiente de mí?», pensó.

***

Poco después de las diez de la mañana, Natalia recibió el itinerario de Luca.

Inmediatamente le llegó un mensaje de él: [Tuve que viajar con Alberto por el tema de Vitalis Farma. Te encargo mucho a Iria estos días.]

Natalia leyó el mensaje y no contestó. Sabía perfectamente que Denisa se había llevado a su equipo a Suiza unos días atrás.

También estaba al tanto de que Cristian la acompañaba en esa negociación. ¿Acaso ese viaje exprés de Luca significaba que a Altium Médica le estaba yendo mal con Vitalis Farma?

Natalia recordó que una vez, mientras platicaba en la oficina de Cristian, alcanzó a ver de reojo un documento de Vitalis Farma. Él se había apresurado a guardarlo en un cajón con mucha discreción, como si se tratara de algo clasificado.

***

En cuanto Luca llegó al Hotel Gran Vista, convocó a una junta de emergencia para planear una estrategia.

Sentado en la mesa, frunció el ceño al leer los últimos anexos sobre transferencia tecnológica que había mandado Vitalis Farma.

Era obvio que el asunto estaba más enredado de lo que había pensado.

—El director de tecnología de Vitalis Farma nos marcó ayer. Dio a entender que, si no logramos comprobar que estamos capacitados para asimilar sus sistemas, van a empezar a buscar otras opciones en América.

Su mirada tembló y se mordió el labio inferior.

—Yo de verdad creí que podía encargarme de esto. Al final, solo te causé problemas y te decepcioné, ¿verdad?

Mientras hablaba, se le humedecieron los ojos y se aguantó las ganas de llorar.

Luca notó cómo agachaba la cabeza, evidentemente frustrada por aquel fracaso.

—No fue tu culpa, no te mortifiques por eso —suavizó él su tono de voz—. Ya sabes cómo son los tratos internacionales, hay muchísimos factores externos y los mercados son distintos.

Gracias a esas palabras de aliento, Denisa se sintió un poco más tranquila.

Luca se quedó viendo hacia la ventana y frunció el ceño de forma casi imperceptible.

—Para los detalles técnicos nos urge gente con mucha más experiencia...

—Por favor, no le pidas ayuda a Natalia, ¿sí? —suplicó Denisa de repente, interrumpiendo el hilo de pensamientos del hombre.

Luca se quedó de piedra al escucharla.

Denisa tomó una bocanada de aire y confesó con amargura:

—Ya sé que ella es la única que podría sacarnos de este aprieto, pero ya no quiero seguir dependiendo de ella. Me da miedo que vuelva a insultarme y me haga sentir menos.

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