La señora Vargas se quedó pensando y admitió que su hijo tenía mucha razón.
Si Silvia estaba tan desesperada por ocupar el lugar de Elena, era evidente que jamás trataría bien a sus nietas.
Podía no soportar a Elena, pero el bienestar de sus nietas estaba primero.
—Está bien, déjenmelo a mí.
En el pasado había tenido en muy alta estima a Silvia, pero su hijo no la toleraba, así que esa relación no tenía futuro.
Además, cuando Alejandro sufrió aquel incidente, Elena se hizo cargo del Grupo Vargas y lo mantuvo a flote, lo cual le daba mucho mérito.
Por el simple hecho de proteger a las dos niñas, estaba dispuesta a encargarse de espantar a esa molesta admiradora.
...
Al regresar del trabajo, Elena llevó a sus hijas a disfrutar un rato en el jardín.
Habían preparado un pequeño rincón con arena especialmente para que Aurora pudiera jugar.
Mientras tanto, la pequeña Amira estaba tranquila en su carriola, descubriendo fascinada sus propias manitas y pies.
De pronto, Silvia se acercó sosteniendo un juguete brillante con la clara intención de llamar la atención de Aurora.
—¡Ven aquí, Aurora! ¡Mira lo que tengo!
Silvia estaba convencida de que, como había sido su maestra en el pasado, la niña correría hacia ella de inmediato.
Sin embargo, Aurora volteó instintivamente a ver a su madre.
Elena le había enseñado desde muy pequeña que jamás debía aceptar obsequios de extraños, a menos que fueran de su propia familia.
Elena simplemente negó con la cabeza.
Aurora entendió el mensaje y se quedó en su lugar.
Silvia, manteniendo una sonrisa forzada, se acercó a Elena.
—¡Hola, Elena! Me acabo de mudar. Como por ahora no estoy trabajando y tengo bastante tiempo libre, pensé que tal vez te haría falta algo de ayuda con las niñas. Al fin y al cabo, somos casi primas, ¿verdad?
Elena la cortó de inmediato, sin el menor rastro de cortesía.
—No es necesario.
—¡Ay, por favor! Entre familia no hay que ser tan ceremoniosas —insistió Silvia, tratando de sonar casual.
La mirada de Elena se volvió gélida.
Se giró hacia su hija mayor y le dijo:
—Aurora, vámonos adentro con tu hermanita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....