Brais, que no tenía ni un pelo de tonto, captó la indirecta de inmediato y se dirigió a Elena.
—Ya es bastante tarde, permíteme llevarte a casa.
Elena negó amablemente.
—No es necesario, de verdad. Ya vienen en camino por mí.
Al verse rechazado una vez más, Brais no tuvo más remedio que reírse para disimular la frustración.
Estaba claro que conquistar a Elena iba a costarle sangre, sudor y lágrimas.
Cuando Elena y el profesor Álvarez se marcharon, Oier se volvió hacia su nieto.
—Si de verdad te gusta, no bajes los brazos. Es una muchacha bellísima y brillante; es lo más natural del mundo que te rechace un par de veces. Para enamorar a una mujer así tienes que tragar tu orgullo y dejar que tus méritos hablen por ti. ¡Más te vale no dejar escapar a semejante joya!
Brais sonrió con picardía.
—Así que a ti también te pareció fascinante, ¿eh, abuelo? No te apures, tengo todo bajo control. Rara vez me cruzo con alguien que me intrigue tanto, te aseguro que no voy a tirar la toalla.
***
Esa misma noche, tras terminar sus compromisos laborales, Liana fue a ver a Isidora.
Al encontrarla tirada en el suelo, ahogada en alcohol, dejó escapar un profundo suspiro.
La levantó con esfuerzo, la recostó en la cama y buscó un remedio para la resaca.
Cuando Isidora abrió los ojos y vio a Liana sentada al borde de la cama, sintió que volvían a aquellos días crudos en el orfanato, cuando solo se tenían la una a la otra.
Se aferró al brazo de Liana y, con los ojos inyectados de rabia y tristeza, rompió a llorar.
—¿Por qué, Liana? ¡Por más que me esfuerzo, nadie me quiere! ¿En qué me equivoqué?
Liana la observó con lástima.
En el fondo, sentía que su hermana era demasiado frágil de espíritu.
Matías también era un joven rico, educado y atractivo, pero no le movía ni un solo pelo.
De hecho, cuando Matías falleció en aquel trágico accidente, ella experimentó un macabro alivio al saber que ya no tendría que casarse con él.
A Liana le hervía la sangre verla tan obstinada.
—Deberías pensarlo con la cabeza fría. Tu padre adoptivo, Dante, ni siquiera te incluyó en el reparto de acciones, y fue capaz de hundir a Sebastián. ¿Cuánto afecto real crees que te tiene? Lo único que te queda es exprimir al máximo tu estatus como la hija de la familia Valverde para conseguir un matrimonio que te asegure el futuro, y Brais Vega es un excelente prospecto. No eches a perder tus mejores años, Isidora. Yo tuve que hacer de tripas corazón y entregarme a Leonardo Vargas porque no me dejaron otra salida. Pero tú tienes el mundo a tus pies. Despierta de una vez y elige a quien realmente te sirva para blindar tu vida.
En el manual de supervivencia de Liana, absolutamente todas las personas eran simples escalones para alcanzar el poder; las únicas excepciones en su frío corazón eran su hijo y su hermana.
Por eso se desvivía tratando de abrirle los ojos.
Al ver la intensidad y desesperación con la que le hablaba Liana, Isidora sintió un nudo en la garganta.
Finalmente, decidió ceder.
—Está bien... voy a intentar acercarme a Brais.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....