Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 782

Elena no podía creer que fuera capaz de dejar el trabajo a un lado.

Al ver su escepticismo, Alejandro le envió su agenda de los próximos dos años.

—No viajaré al extranjero en este tiempo. Además, acabo de contratar a cinco asistentes ejecutivos más. Para cuando nazca el bebé, ya se habrán adaptado y podrán encargarse de gran parte de mis responsabilidades. Yo solo tendré que supervisar todo desde lejos.

Antes, debido a las intensas disputas internas en la familia Vargas, Alejandro se veía obligado a manejar cada detalle personalmente.

Sin embargo, ahora que había desmantelado a las distintas facciones del grupo y colocado a personas de su entera confianza en los puestos clave, la carga sería mucho menor.

Saber que él compartiría ese tiempo con ella en casa la llenó de alegría.

Era muy consciente de que la mayoría de los hombres veían la crianza exclusivamente como una tarea de la mujer.

Pero Alejandro era diferente.

Se acarició el vientre, con la mirada llena de ternura.

Había elegido a un gran padre para su hijo.

El tiempo voló, y pronto pasó un mes entero.

Elena sentía su vientre cada vez más pesado, y caminar distancias largas ya empezaba a costarle el aliento.

Fernando, al tanto de su estado, se encargó de cancelarle todos los compromisos sociales y eventos del trabajo, prohibiéndole quedarse horas extras.

Pero pensando a futuro, Fernando sabía que no había casi nadie en la oficina capaz de cubrir sus funciones durante la licencia de maternidad.

Al final, la única solución que encontró fue contratar a un asistente adicional para que la apoyara.

Incluso se tomó la libertad de llamar a Alejandro para sugerirle que contratara a un par de niñeras. Las responsabilidades de Elena eran irreemplazables, y probablemente tendría que seguir trabajando desde casa incluso durante su licencia.

Alejandro, entendiendo que la carrera de Elena era tan importante como la suya, le dio su palabra.

—Voy a apoyar completamente a Elena. No permitiré que su desarrollo profesional se detenga.

Elena lo reconoció enseguida: era Diego.

La sonrisa desapareció de su rostro, dejando paso a una expresión de total frialdad.

Diego lucía como si hubiera recibido un golpe devastador; las venas le resaltaban en las sienes.

—¿De verdad estás esperando un hijo suyo? —escupió entre dientes—. No, no puede ser... nosotros lo intentamos todo y nunca pudimos. ¿Acaso te sometiste a tratamientos, inyecciones y remedios horribles solo por él? ¡Y él que decía que no le importaban los niños! ¡Se nota que era una mentira barata! ¡Eres demasiado ingenua, Elena!

Elena lo miró con el ceño fruncido, sin entender el sentido de su ataque de locura.

Los ojos de Diego estaban inyectados en sangre mientras la fulminaba con la mirada.

—Pero ni siquiera se ha casado contigo. ¿Por qué estás dispuesta a darle un hijo sin tener su apellido? ¿Qué derecho tiene él?

Al escuchar sus reclamos, un esbozo de sonrisa asomó en los labios de Elena.

—Porque lo amo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico