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Rechazada por mi prometido, conquisté el mundo de la moda romance Capítulo 4

Nicolás estaba revisando cada diseño que Helena había colocado en su portafolio. Ella se aseguró de usar las mejores prendas, algunas ya las tenía Atelier, pero otras no.

Él tenía que admitir que eran los mejores diseños que había visto en su vida. Aunque ya varios cobraron vida gracias a Atelier, Nicolás se percató de que Helena era capaz de crear cosas excepcionales.

Cerró la carpeta.

—¿Y? —preguntó ella, nerviosa—. ¿Qué opinas?

—Entonces, ¿es verdad que la secretaria de Gabriel te robó los diseños?

Ella se sorprendió un poco, no esperaba que se metiera en su vida privada.

—¡Pues claro! —exclamó—. Mi supuesta mejor amiga. Todavía me tiembla la voz al recordar lo que me hicieron. No sólo me robó mis diseños; también el novio.

Se cruzó de brazos y bajó la cabeza. La decepción en su rostro era digna de admirar. Nicolás ladeó la sonrisa.

—¿Y si fuiste tú la que los robó? —inquirió, curioso, aunque no era lo que él realmente pensaba—. Digo, todo el mundo ahora sabe que Diana Anderson es la creadora de los grandes diseños de Atelier. Nadie te conoce a ti.

Helena abrió los ojos. Las palabras de Nicolás llegaron a lo más profundo de su corazón y lo rompieron otra vez, pero no se iba a mostrar débil. Ya una vez fue humillada frente a él.

—Si me contratas, te demostraré que puedo crear mejores diseños que estos que ves aquí —señaló el portafolio—. Tenlo por seguro.

Nicolás suspiró.

—Te creo, Helena. Me sorprende que después de todo lo que te hicieron, sigas tratando de salir adelante —comentó, dejándola en blanco—. Es admirable.

—¿M-me crees?

—Sí —asintió—. Se nota que esa mujer nunca ha agarrado un lápiz en su vida. ¿No crees que se acaba de hundir ella solita?

—¿A qué te refieres? Se volvió famosa gracias a mi trabajo.

—Exacto. ¿Crees que ella podrá hacer más diseños? —Alzó una ceja.

—Me robó todo, Nicolás… Gabriel me mandó a hacer más de doscientos diseños nuevos para cubrir un aproximado de cinco meses —resopló, arrepentida—. Bueno, fue Diana la que me lo pidió en nombre de Gabriel. Ahora me doy cuenta de que lo hizo porque sabía que me iban a despedir —Se mordió una uña.

—¿Y qué crees que suceda después de que se quede sin diseños? —inquirió, en tono burlón—. Gabriel se dará cuenta de que algo anda mal.

—Falta mucho para que eso suceda. Además, Diana tendrá algo bajo la manga, estoy segura —Helena se mordió una uña—. No arriesgaría su futuro.

—Qué pesimista resultaste ser —bufó.

—¡¿Y qué esperas?! ¡Mi novio me puso el cuerno con mi mejor amiga y ambos van a casarse! —gritó, dejándose llevar por las emociones—. Todo lo que construí, fue destruido en un solo día. Por eso necesito tu ayuda…

Helena vio las manos de Nicolás y las tomó. Lo miró a los ojos con súplica, era su única esperanza para poder salir adelante y demostrar que ella era una gran diseñadora.

Nicolás se soltó de inmediato, no estaba acostumbrado a recibir afecto, mucho menos de una desconocida. Por un segundo, sus mejillas se pusieron coloradas.

—¿Por qué buscaste mi ayuda en primer lugar?

Capítulo 4: Contrato 1

Capítulo 4: Contrato 2

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