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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 441

Helena suspiró. Por lo menos, eso era un pequeño consuelo.

Por otro lado, Marina había estado rodeada de miradas curiosas; por suerte, Benjamín se la llevó de ahí.

Cuando Marina regresó, emocionadísima, se puso a platicarles a Cecilia y a los demás todo lo que había pasado hoy en la escuela.

Desde entonces, no soltó el celular y se la pasó chateando con los otros papás.

Cecilia sintió que Marina, por fin, también tenía su propio círculo.

Antes le preocupaba que, al mudarse a la ciudad, se quedara sin amistades.

En el rancho de La Franja del Norte ya estaba acostumbrada; normalmente se llevaba muy bien con la mamá de Fabián.

Al irse de La Franja del Norte, se había quedado en casa sembrando verduras y, la verdad, casi no tenía amigas.

Pero después de esa junta de padres, Marina ya tenía con quién hablar.

Y cuando se le antojaba, armaba plan con algunas amigas para ir por una bebida preparada o algo así.

De noche.

En la casa de los Rivas.

—Cof, cof… cof…

Se oyó una tos, y Valeria otra vez no podía dormir.

Dalila la ayudó a incorporarse y le dio unas palmaditas en la espalda.

—Señora, ¿otra vez le volvió el dolor de cabeza? —preguntó Dalila.

—Sí… es lo de siempre. Ese medicamento no me hace nada. Tú vete a dormir, no te preocupes por mí. Yo descanso tantito y ya.

—¡Ni pensarlo! Yo me quedo a cuidarla.

Dalila, de pronto, recordó algo.

—Oiga, ¿no le dejó medicamento la señorita Galindo? Si quiere, se lo traigo para que lo tome y vemos si le ayuda.

—Está bien.

Dalila buscó el frasco en el cajón y regresó con agua para que Valeria se lo tomara.

Después de tomarlo, Valeria se recostó y cerró los ojos para descansar.

Se veía muy pálida, y su cuerpo se notaba débil.

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