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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 438

Con tacones, bolsa en mano… y caminando con ese contoneo.

—Uy, ¿pues no que era mi cuñada? ¿También viniste a la junta? —dijo Helena, midiéndola de arriba abajo.

Comparada con ella, Marina iba sencilla, de lo más modesta.

—Sí. ¿Tú vienes por Alonso Galindo? —preguntó Marina.

—Claro. Ya casi es el examen de admisión a la universidad. ¿Y Benjamín? ¿Ya sabe a qué universidad se va a ir?

Marina respondió de inmediato:

—Dice que al extranjero, pero todavía no está decidido.

—¿Al extranjero? ¿Y cuánto van a “soltar” para eso? Marina, si no les alcanza, mejor que se quede aquí. Afuera es carísimo; no cualquier familia puede con esos gastos. Thiago tendrá acciones en la familia Galindo, pero también tiene que mantener a un montón de gente.

Marina contestó, educada:

—Eso no te preocupes.

Y como no quería seguir platicando con Helena, se fue a buscar dónde sentarse.

Helena resopló y murmuró entre dientes: —Qué corriente, una vieja de rancho.

Del campo… y se le notaba.

Marina vio una fila con algunos lugares vacíos y se sentó donde pudo.

—¿Helena? ¿Tú también viniste a la junta? —de pronto, una mujer junto a Marina se levantó para hablarle a Helena.

La que quería quedar bien con Helena, la esposa de Patricio.

—Sra. Chávez, qué gusto. Tenía rato sin verla —sonrió Helena.

Luego otras señoras también se metieron a la plática.

—Helena, siéntate aquí con nosotras —la invitó la Sra. Chávez—. Todas juntas.

Pero ya no había lugar; el asiento de al lado lo ocupaba Marina.

La Sra. Chávez miró a Marina.

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