Aitana y Olivia hablaron al mismo tiempo.
El doctor las miró.
—No se pudo salvar el embarazo. Lo perdió.
A las dos se les vino el mundo encima.
—Mi nieto… mi nieto… —Aitana se quedó ida.
—¿Tu “nieto”? ¡Ustedes no tienen corazón! Mi hija acaba de llegar a esa casa y ya la hicieron perder al bebé. ¡Me van a dar una explicación! —Olivia explotó.
Lucas, sabiendo que estaban mal parados, no dejó de pedir disculpas.
Pero Aitana se puso firme.
—¿Explicación? A lo mejor ni sabes lo que hizo tu hija. Drogó a mi hijo, arruinó lo de él con Teresa, y así salió ese embarazo. ¡La explicación me la deben ustedes!
—¿Cómo que ahora ustedes tienen la razón…?
Aitana y Olivia volvieron a encenderse, casi se van a los gritos.
—Esto es un hospital. Guarden silencio —les advirtió el doctor.
Facundo y Lucas las separaron. Ninguna cedía. Al final, dijeron que la abuela tenía que decidir.
…
—Esto apenas empieza y ya hicieron este escándalo. ¿No llevan ni una semana casados y ya terminaron en el hospital? Y encima me dicen que hasta se agarraron aquí mismo —la abuela barrió con la mirada a todos los presentes.
—Mamá, Isabel es tu nieta. Tú siempre la has querido. Algo le hicieron para que terminara así… —Olivia lloró.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia