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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 279

Karina no podía quitarse la sensación de que Lázaro estaba hecho un mar de emociones en ese momento.

—¿Te pasó algo? ¿Necesitas ayuda con algo? —preguntó ella, mirándolo con atención.

Lázaro tragó saliva. Su voz salió baja y áspera, como si le costara hablar.

—No. Solo... te extrañé.

Karina se quedó pasmada. Por un instante no supo qué decir.

Solo habían estado separados medio día.

Pero, sin saber por qué, sintió que el corazón se le derretía.

Alzó la mano y, con suavidad, acomodó el cuello de la camisa que él tenía metido bajo la chaqueta, alisando la tela con esmero.

—No me voy a ir a ningún lado, ¿sí? No hace falta que te apures tanto. Mira nada más cómo traías el cuello de la camisa.

Terminó de arreglarlo y le regaló una sonrisa llena de ternura, con esos hoyuelos que tanto le gustaban a él.

—Listo, ¿nos vamos?

Lázaro le atrapó la mano y la apretó fuerte, como si le diera terror que se le escapara.

Incluso cuando manejaba el carro, no soltaba su mano: una en el volante, la otra aferrada a la de ella.

Ese día, él estaba especialmente callado.

Durante todo el trayecto, Karina fue la que platicó sobre lo que había hecho en el día.

Solo cuando el carro se detuvo frente a un pequeño restaurante familiar cerca del hospital, Lázaro rompió el silencio.

Se bajó del carro, rodeó el vehículo y le abrió la puerta, diciendo únicamente:

—Vamos a comer primero.

Karina lo siguió hasta un salón privado del restaurante, sin dejar de notar la tensión marcada en el perfil de él.

No pudo evitar preguntar:

—¿Estás molesto?

Lázaro le acercó la silla para que se sentara y respondió con un tono seco:

—No.

Karina arrugó la frente.

Él tenía escrito en la cara que algo le preocupaba.

¿Habría pasado algo en la estación de bomberos? Pero si no quería hablar, tampoco era correcto presionarlo.

El hombre tomó el menú y, dirigiéndose al mesero, pidió con sumo cuidado:

—Por favor, que la comida no lleve cilantro ni chile.

Sabía que Karina no soportaba ninguno de los dos.

Karina sintió un calorcito en el pecho, pero no pudo evitar replicar:

Capítulo 279 1

Capítulo 279 2

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