—¡Es esa superestrella internacional, Mónica! —exclamó Beatriz con tono exagerado.
Karina, que acababa de llegar a su cuarto y dejar las llaves, se detuvo en seco mientras se cambiaba los zapatos al escucharla.
—¿También está en Isla Prisma?
—¡Sí!
Beatriz no paraba de hablar de la emoción:
—En persona es mucho más bonita que en la televisión, ¡y tiene muchísima más clase! Dicen que tiene una colaboración publicitaria muy importante con JS Technologies y que vino especialmente al parque ecológico de inteligencia artificial de aquí para grabar un comercial a nivel mundial.
—Los más chavos de nuestra empresa son súper fans, andaban emocionadísimos, corriendo a pedirle autógrafos. Y no vas a creerlo, pero Mónica no se portó nada pesada. No solo dio autógrafos, sino que a la hora de la comida hasta se sentó en el mismo restaurante que nosotros.
—Híjole, la verdad no me esperaba que ya estuvieras trabajando con una estrella de ese nivel y que nos dieras a todos semejante sorpresa.
Esta vez habían organizado el viaje de integración en el resort Isla Prisma, en Fiyi. Oficialmente, era una colaboración entre Grupo Galaxia y JS Technologies.
Pero solo Beatriz y Hugo sabían que ese lugar también era territorio de Karina.
No solo era la sede de JS Technologies, sino que ahí también se había construido el parque ecológico de IA más grande de Fiyi. Sin embargo, el intenso tiroteo de hacía más de medio año había destruido gran parte de la infraestructura, por lo que el parque aún no estaba abierto al público.
Solo se había habilitado una zona para los viajes de integración de las empresas colaboradoras, con la intención de recuperar al menos un poco de los costos.
Por eso, cuando Mónica apareció como caída del cielo, no solo enloquecieron los empleados de Grupo Galaxia; hasta la propia Beatriz no pudo resistirse y se acercó a pedirle una foto.
¡Era Mónica! ¡La mujer de leyenda que pasó de vivir en la pobreza a conquistar Hollywood!
Beatriz incluso hizo un par de publicaciones en redes sociales al respecto.
Solo que Karina había estado tan ocupada que no había tenido tiempo de revisarlas. Fue hasta que Beatriz lo mencionó que se quedó desconcertada.
—¿Estás segura de que la del comercial es Mónica? —preguntó.
—¡Completamente segura! —aseguró Beatriz—. Y hasta me puse a investigar: dicen que es para ir calentando motores antes de la gran apertura del resort a finales de año.
Dicho esto, Beatriz hizo una pausa, y su tono se volvió algo dudoso.
—Oye, Kari, ¿no me digas que no sabías nada de esto?
Karina guardó silencio.
Efectivamente, no lo sabía.



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