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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 682

Karina respiró hondo y finalmente aceptó la llamada.

Del otro lado, la voz ansiosa y nerviosa de Belén resonó de inmediato.

—¿Kari? ¿Qué te pasa? ¿Por qué me mandas un emoji tan horrible? ¡Me diste un susto de muerte!

—Belén.

La voz de Karina al hablar era excepcionalmente fría.

—Nuestra amistad se acabó.

—…¿Eh? —Belén estaba desconcertada.

—De ahora en adelante, vete a jugar con el señor Boris. A mí no me busques.

Belén se asustó. Por su tono, no parecía estar bromeando en absoluto.

—¿Qué quieres decir? Kari, ¿qué pasó? ¡No me asustes!

Karina esbozó una sonrisa burlona.

—Ve y pregúntale a tu querido primo.

Dicho esto, cortó la llamada y arrojó el celular a un lado.

Karina se quedó tumbada boca arriba, mirando el techo.

Entre las luces y las sombras, tuvo por un instante una extraña sensación.

Era como si estuviera repitiendo los errores de su vida pasada.

La misma ocultación y engaño por parte de su esposo.

La misma complicidad entre su mejor amiga y su esposo.

¡Y ella siempre era la tonta a la que mantenían en la ignorancia, la que era objeto de burlas y juegos por parte de las personas más cercanas a ella!

Una mezcla de rabia y desolación le subió a la cabeza. Cuanto más pensaba Karina, más se enfadaba, y su respiración se aceleró.

De repente, sintió de nuevo un dolor sordo y punzante en el bajo vientre.

Se despertó de golpe, sin atreverse a seguir pensando.

Rápidamente, extendió la mano y acarició su abultado vientre para calmarlo.

—Bebés, perdón, mamá no debió enojarse.

—Es que su papá se pasó de la raya… No lo vamos a perdonar, ¿está bien? Ya no le vamos a hablar.

***

Mientras tanto, Belén se quedó pasmada después de que le colgaran el teléfono.

Se incorporó de un salto en la cama.

¿Señor Boris?

¿Primo?

¡¿Será que Kari ya lo sabía?!

Se agarró el cabello, dudando un buen rato antes de abrir el chat y enviarle un mensaje a su primo.

[Primo, ¿qué le pasa a Kari? Me dijo que le preguntara a usted.]

Poco después, recibió una respuesta.

[Sabe que soy el señor Boris.]

El mundo de Belén se oscureció y el celular casi se le resbala de las manos.

¡Se acabó!

Ella pensaba que al menos esperarían a que Kari diera a luz para que su primo encontrara un momento adecuado para confesarlo todo.

¿Cómo era posible que lo supiera tan de repente?

¡Con razón Kari estaba tan furiosa que hasta había renunciado a su mejor amiga!

—¿Por qué Karina ya no te quiere?

—¡Todo es culpa de tu capitán! —dijo Belén indignada—. ¡Me están castigando junto con él!

Mario se detuvo en seco, de repente alerta.

—¿Se pelearon?

—¡Es mucho más que una simple pelea! —dijo Belén con una expresión de resignación total—. En fin, ¡yo soy la más inocente de todas! Si lo hubiera sabido, no habría averiguado tanto. ¡Entre más sabes, peor te va!

Apenas terminó de hablar, vio que Mario se quitaba el pijama que acababa de ponerse.

Luego, sacó del armario la ropa casual que pensaba usar al día siguiente y se la puso rápidamente.

—Voy a la estación un momento.

Belén se quedó atónita de nuevo.

—¿Ahora?

—Sí —dijo Mario con expresión seria—. Si el señor Lázaro anda de malas, mañana nos toca entrenamiento extra a todos. Tengo que ir a prepararme.

Dicho esto, se inclinó y besó la frente de Belén.

—Tú duérmete temprano, ya me voy.

Mirando la puerta cerrada, Belén se quedó un buen rato en silencio.

Bueno.

Parece que cuando esos dos se peleaban, ella no era la única que sufría las consecuencias.

Al pensar en eso, extrañamente se sintió un poco más equilibrada.

Pero al recordar que su buena amiga de verdad ya no le hablaba, Belén volvió a sentir una angustia creciente.

***

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