—Claro que no.
Hizo una pausa, miró a Belén y dijo seriamente:
—Si de verdad no tienes nada que hacer, quédate hoy a platicar conmigo.
Belén sonrió de oreja a oreja y abrazó el brazo de Karina.
—¡Claro que sí! ¡Me quedo a platicar contigo hasta el fin de los tiempos!
Su mirada se posó en el ya evidente vientre de Karina y no pudo evitar acariciarlo suavemente.
—Oye, siento que ha crecido un poco más. Últimamente está creciendo muy rápido.
Se acercó y preguntó:
—¿Te sientes mal de alguna manera?
Karina, reclinada en la cama, suavizó su expresión.
—Aparte de que me da hambre más rápido, voy al baño con más frecuencia y me cuesta agacharme, no me siento mal.
Belén suspiró.
—Qué difícil es estar embarazada, y tú esperas dos. No me quiero ni imaginar cómo vas a aguantar en los últimos meses.
Karina no respondió a eso.
Estaba acostumbrada a ir paso a paso; por más difícil que fuera el camino, sabía que apretando los dientes podría superarlo.
Guardó silencio un momento y de repente preguntó:
—Belén, ¿conoces a la señora Juárez?
Belén se quedó sorprendida.
No esperaba que Karina sacara el tema.
Sin embargo, que preguntara significaba que ya tenía la fuerza para enfrentarlo, en lugar de dejarse llevar por las emociones.
—Pues… sé algunas cosas.
Belén organizó sus pensamientos.
—El nombre de soltera de la señora Juárez es Delfina, y en realidad es la hija mayor de la familia Soler. Nació con buena estrella, porque junto con ella nació su hermano gemelo.
—En ese entonces, la familia de mi abuela, es decir, la familia Alarcón, estaba pasando por un gran problema, así que la adoptaron y le cambiaron el apellido de Soler a Alarcón. Y por extraño que parezca, en cuanto le cambiaron el apellido, la familia Alarcón superó sus dificultades.
—Por eso Delfina creció siendo «la niña de la buena suerte», consentida por todas las grandes familias, lo que le formó ese carácter arrogante y despreciativo.
—El único tropiezo en su vida probablemente fue casarse con la familia Juárez y tener gemelos. Pero incluso así, su posición en la familia Juárez es inigualable.
Belén bajó la voz al llegar a este punto.



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