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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 725

—Mamá, ¿y quién dijo que tengo que entrar en ese mundo? —respondió Karina con una sonrisa.

—Tampoco necesito que me reconozcan. Me basta con vivir mi propia vida y proteger a mis hijos.

Yolanda, al ver que su hija ya tenía las cosas claras, no dijo más.

Como madre, su papel era apoyarla en silencio desde atrás, sin ser un estorbo.

Con ese pensamiento, Yolanda de repente tomó la mano de Karina con fuerza.

—Kari, si la familia Juárez nos menosprecia, en el fondo, es por mi culpa.

—Desde que me casé con ese hombre, abandoné mi carrera. Ahora, con el estigma del divorcio, una familia de esa categoría solo nos verá con más desdén.

Respiró hondo, como si hubiera tomado una decisión importante.

—Quiero… volver al mundo de la investigación científica.

—Aunque ya no logre nada espectacular, al menos quiero que la señora Juárez vea que yo, Yolanda, no soy como ella, una de esas mujeres que solo viven a la sombra de un hombre.

—Así, aunque la señora Juárez siga despreciando nuestro origen, tendrá que pensárselo dos veces.

Los ojos de Karina se llenaron de lágrimas al instante.

—Mamá, no tienes que hacer esto por mí.

—No quiero que te agobies por mi culpa. Yo puedo manejar a la familia Juárez.

—Hija tonta —Yolanda le acarició la mejilla con una mirada tierna—. No lo hago solo por ti.

—También quiero reencontrarme a mí misma, cumplir los sueños que dejé a medias en mi juventud.

Hizo una pausa, y una sonrisa un poco tímida apareció en su rostro.

—Además… el señor Yago me ha estado invitando a unirme a su equipo de investigación.

—Antes era yo la que tenía demasiadas reservas, siempre preocupada por los chismes, por cómo te afectaría a ti. Yo misma me encerré en un callejón sin salida.

—Ahora lo he entendido. Tengo que vivir mi vida con la cabeza en alto, por ti y por mí.

Karina vio el brillo renovado en el rostro de su madre y supo que cualquier cosa que dijera estaría de más.

Asintió con fuerza.

—De acuerdo. Pero tengo una sola condición: no te exijas demasiado.

***

En la profundidad de la noche, todo estaba en silencio.

Yolanda, acostada en la cama de acompañante, dio vueltas durante un buen rato antes de tomar finalmente su celular.

Abrió la ventana de chat de ese contacto con el que apenas había hablado. Sus dedos flotaron sobre la pantalla por un momento antes de escribir una línea.

[Lo he pensado bien. Acepto unirme a tu equipo de investigación.]

***

Mansión Cárdenas.

Capítulo 725 1

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