Entrar Via

Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 728

Karina no respondió.

Los ojos de Lázaro estaban muy, muy rojos, como si fueran a sangrar.

—Todo es mi culpa —continuó—. No debí arrastrarte… a caer conmigo en el abismo que es la familia Juárez.

Karina luchó por calmar el torbellino de emociones que sentía. Respiró hondo, pero la voz le salió igualmente ronca.

—¿Y a quién querías arrastrar contigo a ese abismo?

El cuerpo de Lázaro se tensó, pero respondió sin dudar:

—A cualquiera, con tal de que no fueras tú.

De repente, Karina se echó a reír.

Una risa con un toque de resignación y una pizca de frialdad.

—Pensé que en estos días ambos habíamos tenido tiempo para pensar con la cabeza fría.

Con un esfuerzo, fue separando, uno por uno, los dedos de Lázaro que la sujetaban.

Lázaro se quedó helado, con los brazos suspendidos en el aire.

Karina se dio la vuelta. Aunque sus ojos estaban rojos de tanto llorar, su mirada era aterradoramente lúcida.

—Belén me lo contó todo.

—Lo que hizo tu madre me ha dejado claras todas tus intenciones.

Se llevó la mano a su vientre abultado, su mirada se endureció aún más.

—Sé que tienes tus razones, pero también es cierto que planeaste tener este bebé desde el principio.

—Ya sea que me utilizaras o que tuvieras algo de sentimientos sinceros, en este momento no voy a perdonarte.

La luz en los ojos de Lázaro se apagó de golpe, como una vela extinguida por una ráfaga de viento, dejando solo cenizas.

Pero las siguientes palabras de Karina lo dejaron petrificado.

—Pero tampoco me voy a divorciar de ti.

Una chispa se encendió en sus ojos apagados. La miró, incrédulo.

—Perdí mi acta de matrimonio —continuó Karina—. Para divorciarme tendría que tramitar una copia primero, y no quiero andar de un lado para otro en el registro civil con esta panza. Me da pereza.

Hizo una pausa y lo miró a los ojos.

—Además, ya me arruinaste la vida a mí. No voy a dejar que vayas a arruinársela a nadie más.

Cada una de esas frases era una espina, pero para los oídos de Lázaro sonaron como música celestial.

No se había atrevido a verla en todo este tiempo, no solo por vergüenza, sino también por miedo.

Miedo a que, una vez que se calmara, le pidiera el divorcio de manera lógica y clara.

Pero la extrañaba tanto, tantísimo.

Capítulo 728 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador