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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 730

En ese momento, alguien llamó suavemente a la puerta de la habitación.

Toc, toc.

Dos golpes, ni muy fuertes ni muy suaves, perfectamente medidos.

Karina se dio la vuelta y vio entrar a una mujer de mediana edad, vestida con sencillez y con un aire de profesionalismo.

La mujer, de unos cuarenta y tantos años, llevaba el pelo recogido en un moño impecable. Su rostro era inexpresivo, pero su mirada denotaba una gran seguridad.

Se acercó directamente a Karina, hizo una leve reverencia y le entregó una gruesa carpeta con ambas manos.

—Buenas tardes, señora.

—Mi nombre es Noemí, soy especialista en cuidados prenatales y posparto de élite.

—A partir de hoy, su cuidado diario estará completamente a mi cargo.

Karina tomó la carpeta con cierta sorpresa. Al hojear unas cuantas páginas, sus pupilas se dilataron ligeramente.

Noemí.

La principal estrella de «Armonía Vital», la marca de gestión de salud de alta gama del Grupo Juárez.

En el archivo figuraba su brillante historial de veinte años de carrera. Había cuidado a las damas de la alta sociedad más reconocidas de Villa Quechua, y cada nombre iba seguido de un historial impecable de partos seguros para madre e hijo.

Detrás, había una gruesa pila de certificados: nutricionista avanzada, especialista en rehabilitación posparto, consejera psicológica… prácticamente cubría todas las áreas profesionales que se pudieran necesitar durante el embarazo y el parto.

Karina cerró la carpeta sin decir nada y se la devolvió, asintiendo levemente.

Noemí, demostrando ser una persona extremadamente discreta, tomó la carpeta y comenzó a recoger en silencio los recipientes térmicos que había traído Lázaro y a arreglar la cama, con movimientos rápidos y silenciosos.

Una vez que terminó, se retiró para esperar afuera, sin molestar a Karina en lo más mínimo.

Pero su capacidad profesional dejó a Karina asombrada.

Justo en el momento en que Karina sentía la boca seca y pensaba en beber agua, Noemí ya entraba con un vaso de agua a la temperatura perfecta.

Cuando necesitaba ir al baño, Noemí parecía adivinar el momento exacto para recordárselo y ayudarla a levantarse.

Incluso cuando apenas empezaba a sentir hambre, un plato de su fruta favorita ya cortada, o un delicado bocadillo, aparecía en la mesita de noche a su lado.

Era impecablemente profesional.

***

Cuando el sol estaba a punto de ponerse, se escuchó un alboroto fuera de la habitación.

Alguien más había venido a visitar a Karina, pero esta vez eran los padres de Belén.

Detrás de ellos venía Diana, con cara de pocos amigos.

El guardaespaldas bloqueaba la puerta con firmeza.

—Lo siento, la señorita Karina necesita descansar, no puede recibir visitas.

Tobías Soler, con una sonrisa forzada, sostenía varias bolsas de suplementos de primera calidad.

—Venimos a visitar al señor Gonzalo, y de paso queríamos aclarar algunos malentendidos con Belén.

Capítulo 730 1

Capítulo 730 2

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