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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 811

Lázaro finalmente se movió, girándose lentamente.

Bajo la luz de la luna, su atractivo rostro estaba duro como el hielo, y sus ojos eran un abismo silencioso e insondable.

De repente, soltó una risa ahogada, cargada de una ironía y un absurdo indescriptibles.

—Todos estos años, las acciones que mi hermano y yo teníamos juntas siempre estaban un poco por debajo de las de esos dos. Solo un poco, lo justo para no poder recuperar por completo las operaciones en el extranjero y echarlos del Grupo Juárez para siempre.

»Y por ese pequeño porcentaje, he planeado todo durante seis años.

Levantó la vista, su mirada atravesó a Sebastián y se perdió en la infinita oscuridad del horizonte.

—Incluso… me vi forzado a tomar el camino de un matrimonio apresurado.

»Pensé que no estaba siendo lo suficientemente despiadado, que mis métodos no eran suficientes.

Su voz era áspera, como si la hubieran lijado.

—Pero jamás se me ocurrió que la persona que estaba detrás de todo, calculando las acciones con tanta precisión para que siempre me faltara ese último paso…

»…era mi abuela.

Sebastián sintió una sacudida en el pecho, cada vez más incrédulo.

Comprendió al instante por qué Lázaro estaba tan destrozado en ese momento.

Resultaba que la señora Juárez, esa anciana aparentemente confundida, era en realidad la mano que había estado controlando a todos en la familia Juárez desde las sombras.

Para evitar que Lázaro tomara el sangriento camino de la venganza, había calculado incluso las acciones con una precisión milimétrica.

Pero ella no sabía, o quizás no le importaba, que esa «protección» para Lázaro era como clavarle otro puñal en la cicatriz más dolorosa de su corazón.

Nadie podía comprender la profundidad del golpe y el dolor que la muerte de Boris Juárez le había causado a Lázaro.

Fue ese odio, esa obsesión, lo que lo había sostenido para salir del infierno y aguantar hasta ahora.

Pero de repente descubría que la persona a la que más amaba y respetaba era quien había estado impidiendo su venganza todo este tiempo.

Para él, era como si el cielo se le viniera encima.

Sebastián no supo qué decir.

Nadie en la familia Juárez era un santo.

Incluso había llegado a pensar que la anciana confundida era la única que realmente quería a Lázaro.

Capítulo 811 1

Capítulo 811 2

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