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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 943

Cuando terminó la primera campana de viento, Lázaro se levantó y la colgó en la viga del ventanal de la sala.

Justo pasó una corriente de aire y las conchas chocaron entre sí, produciendo un sonido tintineante.

Claro, melodioso, como si el mar estuviera cantando.

—Qué bonito suena.

Karina levantó la vista, sonriendo con los ojos entrecerrados.

Lázaro miró su sonrisa y pensó que eso era más hermoso que cualquier música en el mundo.

Karina hizo dos pulseras de conchas más.

Cada una tenía una combinación muy ingeniosa y de muy buen gusto.

Justo después del almuerzo, se preparaba para hacer otro adorno.

Lázaro miró un mensaje en su celular y levantó la vista hacia ella.

—Kari, deja eso un momento, tu asistente llegó a la isla.

Karina se quedó pasmada un segundo y luego sus ojos se iluminaron.

—¡Entonces me voy a cambiar de ropa!

Llevaba todo este tiempo en pijama, y ahora que iba a ver a sus subordinados, no podía presentarse así.

Lázaro asintió.

—Está bien, les diré que te esperen en la sala de juntas.

Karina fue muy rápida.

Al salir de la recámara, ya traía puesto un vestido largo azul pálido, viéndose fresca y ejecutiva.

Llegó a la puerta de la sala de juntas y entró.

En la amplia e iluminada sala, además de Lázaro sentado en la cabecera, había dos hombres de traje.

Al ver entrar a Karina, uno de los jóvenes, que usaba lentes, se estremeció visiblemente.

Tenía los ojos rojísimos, como si hubiera llorado varias veces.

—¡Jefa!

El hombre gritó con la voz entrecortada, ronca a más no poder, y las lágrimas se le soltaron al instante.

Era la reacción genuina de ver recuperada a su líder; una mezcla de injusticia, emoción y alivio.

El otro hombre a su lado, aunque parecía más maduro, tenía los puños apretados a los costados, delatando su agitación interna.

La miraba con una expresión compleja, llena de respeto.

Lázaro intervino oportunamente, señalando al hombre de lentes que lloraba como un niño, y se lo presentó a Karina:

Hugo sorbió la nariz y se obligó a entrar en modo trabajo para ocultar su turbulencia interna.

—Señora, pierda cuidado, el desarrollo actual del Grupo Galaxia es excelente.

—Esos proyectos que usted cerró personalmente antes de desaparecer ahora son la mina de oro del grupo, las ganancias son muy considerables...

Hugo hablaba rápido, reportando con claridad la situación interna del grupo, temiendo que Karina se preocupara.

Al terminar, sacó de su maletín un fajo grueso de documentos organizados y se los entregó a Karina con ambas manos.

Karina los recibió, y antes de poder abrirlos, Aarón dio un paso al frente para dar su informe.

—Señora Leyva, estas son las inversiones de riesgo a largo plazo que me encomendó antes de su desaparición.

—Esta es la lista de retornos, ha sido todo un éxito.

Aarón también sacó un fajo grueso de documentos.

Karina los tomó y los puso junto con los de Hugo sobre la mesa.

—Estos documentos...

Hizo una pausa y sonrió con cierta resignación.

—Probablemente necesite unos días para leerlos con calma.

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