Entrar Via

Renacer: Reina de Oro, Ex de Barro romance Capítulo 90

A Julián le latían las sienes aceleradamente.

Ximena también estaba llena de rabia y no encontraba con quién desquitarse, pero ella siempre había sido astuta.

—Doña Beatriz, acaba de decir que no fue usted quien contrató a Doña Lidia para cobrarme el dinero del cuidado, ¿es así?

Beatriz le replicó molesta:

—¿Crees que soy estúpida? ¿Pedirte que pagues a la cuidadora en lugar de devolverme mi dinero?

—Ximena, ¿a qué juegas?

Ximena contuvo el aliento, con expresión de absoluta incomprensión.

—No entiendo, Doña Beatriz. Aunque se haya echado para atrás, durante dos días seguidos mandó a Doña Lidia a cobrarme su salario de cuidadora. Doña Lidia me dijo que cobrarme mil pesos era dejarme barata. Si no fue usted quien la mandó, ¿por qué iba yo a estar dispuesta a pagar mil pesos para contratarla como su enfermera?

—Doña Beatriz, usted es una persona mayor, pero tiene que hacerse responsable de lo que hace, actuar así... —Ximena empezó a llorar—. Doña Lidia me acosaba todos los días, y no me atreví a contarle a Julián para no desconcentrarlo de su certamen. ¿Y ahora que ya agarró el dinero del premio, todavía quiere negarlo?

—Julián, perdóname, no debí ocultártelo otra vez. Los tres días que Doña Beatriz estuvo en el hospital, Doña Lidia me mandó videos lavando los trastes del puesto de comida, cuidándola por la noche y dándole masajes, diciendo que Doña Beatriz la había mandado a cobrarme. Y si no le pagaba... —Ximena lloraba amargamente— dijo que iría a la escuela y haría que no me graduara.

—Julián, ¿por qué Doña Beatriz no quiere reconocerlo?

Al escuchar esto, Julián no podía creerlo.

—¡Mamá!

—¡Deja de escuchar cómo siembra cizaña y cambia de tema! Ximena, ¿quieres hacerte la víctima? Perfecto. Julián Ledesma, esos tres días que estuve en el hospital, quien ayudó a lavar los trastes en el puesto fue Mateo. En cuanto a lo de cuidarme por la noche y darme masajes, puedes preguntarle a Mateo; fue la mismísima Doña Lidia quien dijo que Ximena la había mandado, diciendo que se sentía culpable por haberme lastimado la espalda. Total, como no me costaba dinero y ella mandó a Doña Lidia, ¿por qué no iba a aprovecharlo?

—¿Y ahora vienes a echarme la culpa? Julián Ledesma, ¿ya ves? ¿Esta es la persona que te gusta? Llena de mentiras. ¿Con tal de no pagar, dice que yo mandé a Doña Lidia a cobrarle? Ximena, después de tantos años en el callejón, ¿no sabes que Doña Lidia y yo nunca nos hemos llevado bien?

Beatriz estaba a punto de estallar de coraje.

Esta resbalosa mentía con todos los dientes y sin siquiera inmutarse. Era muy astuta, ¡¿y todavía quería ensuciarle el nombre?!

—No, Julián, te lo juro por mi vida que no estoy calumniando a Doña Beatriz. Doña Lidia vino durante tres días seguidos a cobrarme tres mil pesos, Julián...

—¡Basta, no digas más, ya sé qué fue lo que pasó! —El aura de Julián cambió bruscamente. En cuanto habló, tanto Ximena como Beatriz se callaron—. ¿Qué fue lo que pasó?

Ambas reflexionaron un momento, repasaron todo en su cabeza y de pronto, como si se les hubiera prendido un foco, dijeron al unísono:

—¡¿Nos engañaron?!

Julián apretó los puños, haciendo crujir sus nudillos.

—¡¡¡Ana Nogales!!!

Definitivamente había sido una trampa suya.

El día que hospitalizaron a su madre, ella se negó rotundamente a que contrataran a un cuidador, diciendo que Mateo lo haría. Como Ana no logró convencerla, entonces...

—Julián, ¿a dónde vas?

Ximena estaba incrédula. ¿Ana la había engañado?

Rápidamente salió tras él.

Beatriz también se quedó pasmada. No podía ser. Ese inútil de Mateo le había dicho que Ana había cedido, y la sonrisa en su rostro no parecía fingida.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer: Reina de Oro, Ex de Barro