Rosana se detuvo, su voz era cortés pero distante: "Julio, Gerardo, Félix."
Si no los saludaba, probablemente volverían a decir que se estaba comportando de mala manera y sin educación.
En ese momento, no tenía energía para discutir sobre esto y perder el tiempo.
Félix levantó una ceja mirándola: "¿Cómo te fue en el examen de hoy? Dijiste que querías estudiar duro y por eso no te uniste al equipo, estoy curioso de ver qué tan bien puedes hacerlo."
Rosana no tomó en serio el comentario de Félix; después de todo, lo que ella hiciera nunca era suficiente para sus hermanos.
Por lo que solo sonrió ligeramente: "Me esforzaré."
Se esforzaría por mejorar sus calificaciones y ser admitida en la Universidad de Nublario para alejarse de ellos.
Gerardo se rio con desdén: "Rosana nunca ha sido buena para los estudios, ni siquiera se desempeñó bien en el primer y segundo año de preparatoria. Ahora, al final, está intentando esforzarse de último momento, quizá parece mucho esfuerzo, pero al final, ¿aún no está detrás de Leonor en el ranking?"
Leonor intervino con una sonrisa: "Gerardo, no deberías decir eso, Rosana ha estado trabajando muy duro últimamente, y los profesores incluso la han elogiado, los rankings no lo son todo."
Rosana apretó su mochila, la ira inundó su pecho. En su vida pasada, sus malas calificaciones tenían una razón.
Era porque cada vez que obtenía mejores resultados que Leonor, está la molestaba o hacía algo para que sus hermanos se disgustaran con ella, para evitar que sus hermanos la odiaran, Rosana deliberadamente no se esforzaba en los exámenes, así que siempre tenía peores resultados que Leonor para no provocar problemas.
¡Eso no significaba que realmente no fuera capaz!
En los exámenes finales de la vida pasada, quiso superar a Leonor para demostrar que era mejor que ella pero, ¿qué pasó al final? Alonso la obligó a postularse a una universidad de menor categoría para que estuviese con Leonor.
¡A pesar de que sus calificaciones le permitían postularse a una universidad mejor!
Pensando en eso, Rosana se esforzó por controlar sus emociones: "Me voy a mi habitación."
Su mirada era fría y distante, esta vez no cometería el mismo error.
Había acordado con él esperar a ver los resultados del examen mensual para decidir si jugaba o no. Está bien, tendría un poco más de paciencia, al menos hasta que salieran los resultados del examen.
Sacó su teléfono y después de pensarlo un poco, le envió un mensaje a Dionisio por WhatsApp: "Maestro, no fui a la enfermería después de la escuela la semana pasada porque Julio descubrió que no había regresado a casa a tiempo y me preocupaba que descubriera mi escondite secreto, por eso no fui."
Después de enviar el mensaje, Rosana se quedó mirando la pantalla durante un largo rato sin recibir respuesta.
Impaciente, abrió el perfil de Dionisio, solo para encontrarlo sin actualizaciones.
¿Ese hombre nunca publica nada?
¡Extraño!
Por otro lado, al ver el mensaje recibido, Dionisio entrecerró los ojos ligeramente.
"Dionisio, ¿quién te mandó un mensaje?"

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