Vanessa sintió de pronto que una idea arriesgada le cruzaba la cabeza.
Quizá el accidente de auto de tío Francisco tenía mucho que ver con Tomás.
Pero, ¿por qué él estaba tan seguro de que fue Emilio quien lo hizo? ¿Qué clase de pruebas tenía tío Francisco en sus manos?
La noche caía cada vez más pesada. Vanessa abrió la lista de contactos en su celular, buscó el grupo de la Agencia de Detectives Nueva Alameda y escribió un mensaje para todos.
No tardó nada en llegar la respuesta.
[BOSS, ya tenía rato que no se le veía. Nos tenía con el Jesús en la boca esperándola.]
[BOSS, deme chance, ahorita mismo me pongo a investigar.]
Pasó una hora y de pronto alguien mandó un video al grupo. Vanessa lo abrió de inmediato.
La escena del video le resultó muy familiar. Bastó un vistazo para reconocer el estacionamiento subterráneo de la casa de Francisco. En la pantalla, el lugar estaba vacío, pero de pronto apareció un hombre vestido con sudadera negra y gorra, la cara cubierta con un cubrebocas, moviéndose de forma sospechosa hacia el auto que Francisco usaba siempre.
El tipo tenía la llave en la mano, abrió la puerta del auto sin problema. Después de cerciorarse de que nadie lo miraba, se inclinó y manipuló algo en los frenos. Apenas terminó, se marchó a toda prisa.
Vanessa no podía apartar la mirada de la pantalla. Sentía un cosquilleo en el pecho, como si algo se le estuviera revelando.
Ese cuerpo… le resultaba demasiado conocido.
De pronto, como si hubiera encendido un foco en su interior, Vanessa recordó de quién se trataba.
—¡Es el chofer de tío Francisco! —susurró, apretando el celular.
Vanessa volvió a escribir en el grupo.
[¿Alguien puede confirmar la identidad del sujeto del video?]
Menos de media hora después, ya tenía respuesta.
[BOSS, dio en el clavo. Ese sujeto sí tiene trato con Tomás. Revisando los registros, durante los dos años previos al accidente, Tomás le transfirió casi ochenta millones de pesos.]
[Además, justo el día en que Francisco tuvo el accidente, el chofer pidió permiso y no fue a trabajar. Ese día Francisco manejó solo… y ya sabemos lo que pasó.]
[Ah, y otra cosa: la hija del chofer tenía una condición grave de corazón, nunca habían encontrado un donante compatible. Pero, casualmente, al día siguiente del accidente, la niña consiguió el corazón que necesitaba.]
Vanessa frunció el ceño y soltó un suspiro cargado de preocupación.
—Investiguen a la familia Barrera.

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