Al día siguiente, Francisco entregó la memoria USB a la estación de policía. Tomás y Lázaro no tardaron en ser llevados por los oficiales para rendir cuentas. La evidencia era tan irrefutable que ambos terminaron sentenciados.
Desde que todo quedó aclarado, Futura Byte dejó por completo cualquier tipo de presión o ataque contra el Grupo Leyva.
...
El verano, como siempre, pasó volando. Una semana después, el Colegio Nueva Alameda reanudó clases.
Esa mañana, Vanessa llegó a la escuela acompañada personalmente por Emilio, quien la dejó justo en la entrada.
Apenas bajó del auto, Vanessa notó a lo lejos cómo Celeste y Héctor descendían de un Rolls-Royce lujoso.
—Mira nada más, la familia Sánchez está en bancarrota y aun así se dan el lujo de llegar en un Rolls-Royce —pensó Vanessa, dejando escapar una risa sarcástica.
Estaba por girarse y alejarse, cuando de repente vio al hombre que asomó la cabeza por la ventanilla del auto.
El hombre miraba a Celeste con una ternura difícil de ocultar, y con una sonrisa le dijo:
—Celeste, en la tarde paso por ustedes.
Celeste respondió encantada, luego tomó del brazo a Héctor y juntos se encaminaron a la escuela.
—¿Desde cuándo regresó él? —se preguntó Vanessa, incapaz de apartar la vista de ese perfil tan familiar. Por dentro, un torbellino de emociones la revolvía.
...
Mientras tanto, en el salón de segundo año, grupo 10.
Celeste lucía espectacular ese día. De pies a cabeza llevaba ropa de diseñador, como si hubiera salido de una revista de moda. Sentada en su lugar, se veía radiante, esperando —como siempre— que los chicos y chicas del grupo se acercaran para halagarla y buscar su compañía.
Hasta ahora, con solo sentarse, todos corrían a rodearla para quedar bien con ella, para bromear y hacerle pasar un buen rato.
Pero ese día, pasaron más de diez minutos y nadie se le acercó. El espacio a su alrededor permanecía vacío, como si estuviera rodeada por una burbuja invisible.
Todavía era temprano y faltaba para que iniciaran las clases. Los demás chicos y chicas se agrupaban en pequeños círculos, platicando y riéndose, ignorando completamente a Celeste, que se quedó sola, aislada en su asiento.
Celeste apretó los labios, tratando de no dejarse afectar. Finalmente se puso de pie y fue hacia donde estaban sus amigas de siempre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rosas Renacidas con Espinas