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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 316

Maximiliano terminó de hablar, abrazó a su esposa y a su hija, y se los llevó adentro sin siquiera mirar atrás.

Esta vez, Alejandro no intentó detenerlos.

Regresó a casa cabizbajo, sintiendo que el alma se le había ido del cuerpo. Apenas abrió la puerta, vio a Héctor tirado en el sofá, cubierto de moretones y heridas. El semblante de Alejandro cambió de inmediato, y se acercó a toda prisa.

—¿No que ibas a trabajar? ¿Por qué llegaste tan lastimado?

—Me encontré con Vane —murmuró Héctor, apenas levantando los párpados. En sus ojos solo había tristeza.

Alejandro se quedó pasmado.

—¿Vane? ¿Y qué tiene que ver ella con tus heridas?

Héctor negó con la cabeza.

—No tuvo nada que ver, yo solo me caí.

Apretó los labios, como si quisiera tragarse las palabras.

—Me lo busqué, la neta.

Alejandro, aunque no dijo nada, sabía perfectamente que Vanessa tenía mucho que ver en todo eso.

Suspiró largo y tendido.

—Vane… esa niña, al final decidió no reconocernos más.

Héctor lo miró de reojo y le preguntó:

—Oye, ¿y tú dónde andabas hoy?

Al recordar a Celeste, la expresión de Alejandro se endureció, pero no pensaba ocultar nada.

—Fui a buscar a Celeste.

Apenas escuchó eso, Héctor se encendió. Se olvidó hasta del dolor y se le fue encima a Alejandro con el ánimo por los suelos.

—¿Otra vez la fuiste a buscar? ¡Si esa chava ya ni nos quiere ver! Está esperando cualquier pretexto para mandarnos bien lejos, y tú ahí andas, arrastrándote a buscarla.

Soltó una risa amarga.

—¿Qué tal? ¿Ya te dejó en ridículo?

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