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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 323

Apenas Vanessa terminó de hablar, Marcelo se dio cuenta de inmediato que lo habían tomado por tonto.

Sus ojos se llenaron de una rabia contenida mientras clavaba la mirada en Vanessa, con una voz tan cortante como el hielo:

—¿Te atreviste a jugar conmigo?

Él, un adulto de veinticuatro años, había sido engañado por una chica de apenas dieciocho.

Vanessa lo miró con cara de inocencia y se encogió de hombros.

—Fuiste tú quien me preguntó. Solo dije la verdad. Además, el Grupo Flores tiene tanto dinero y empresas, ¿qué tiene de raro que yo también lo quiera?

Marcelo replicó con voz sombría:

—¿Así que te crees con derecho a soñar con la familia Flores? ¿Acaso te cansaste de vivir?

Vanessa le sostuvo la mirada, tranquila.

—¿Ni siquiera puedo pensarlo? ¿Y si sí lo logro?

—Vanessa, si yo te quiero, hay muchas formas de conseguirlo —masculló Marcelo entrecerrando los ojos.

Por primera vez en su vida, una mujer de verdad había despertado su interés y estaba decidido a conseguirla a como diera lugar.

Vanessa conocía perfectamente a Marcelo. Sabía que cuando él se obsesionaba con algo, era capaz de cualquier cosa para obtenerlo.

En su vida pasada, Marcelo siempre creyó que había conquistado a Vanessa con sus mañas y estrategias. Pero la verdad era que Vanessa había entrado en su juego porque así lo quiso, ella misma se había entregado sin oponer resistencia.

Esta vez, sin embargo, no pensaba dejarse atrapar. Nadie iba a poder forzarla.

Vanessa sonrió de lado.

—Haz el intento, si te atreves.

Dicho esto, se fue sin mirar atrás.

...

Actualmente, las oficinas centrales de Vitalis Synth y Vitalis Synth Entretenimiento estaban completamente establecidas en Santa Rosa del Valle.

Valeria, la asistente que Vanessa había formado desde cero, había sido trasladada a la sede principal para que fuera más fácil trabajar juntas.

Ese día, como no tenía clases en la universidad, Vanessa se fue temprano a Vitalis Synth.

El primer año de la carrera no era muy demandante, así que Vanessa tenía mucho tiempo libre y, cada vez que podía, se aparecía por la empresa.

Últimamente se la pasaba metida en el laboratorio, experimentando con quién sabe qué.

Antes, cuando estaban en Nueva Alameda, cada vez que Vanessa iba a la empresa, casi siempre se la pasaba jugando videojuegos. Pero ahora, desde que se mudaron a la sede principal, había dejado los juegos y se la pasaba todos los días trabajando en el laboratorio. Esta nueva versión tan dedicada de la jefa tenía a Valeria un poco desconcertada.

Ese día, Vanessa llevaba siete u ocho horas seguidas en el laboratorio.

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