Entrar Via

Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 14

Alexander recorrió a Valentina con la mirada. Aunque el albornoz ocultaba por completo su figura, no pudo evitar recordar lo ocurrido la noche anterior. La intensidad de aquel momento en el comedor y, sobre todo, cuando la llevó a su habitación y le cambió la ropa. Tal vez ella no recordaba esa parte, porque se quedó dormida apenas la recostó en la cama, pero él sí. Cada detalle seguía fresco en su memoria.

—Venía a invitar a Valentina para ir a comprar los vestidos para este sábado. —dijo Miranda, con esa falsa dulzura que tanto la caracterizaba.

—Ya veo —Alexander se limitó a responder, sin apartar la mirada de Valentina— Supongo que no dejarás pasar la oportunidad.

Valentina se mordió el labio inferior. Sabía perfectamente a qué se refería. Antes aprovechaba cualquier pretexto para encontrarse con Anthony. Era tan obvia que hasta Alexander había terminado por notarlo.

—Pensé lo mismo. —comentó Miranda, lanzándole una rápida mirada a Alexander.

—Entonces será una decepción para ambos. —respondió con una sonrisa

Alexander arqueó las cejas, sorprendido por el rechazo de Valentina.

— No quiero retrasarte. Si las ofertas se terminan, luego te vas a quejar de no tener qué ponerte.

Miranda la miró con rabia. Odiaba a Valentina, pero no podía dejarlo ver. Todavía no. Pronto le arrebataría todo. Anthony, la herencia de su abuela... y Alexander Hart.

—Amiga, qué graciosa. —Miranda fingió una sonrisa.

Besó la mejilla de Valentina y enseguida se acercó a Alexander. Valentina no pasó por alto que Miranda se tomó un segundo de más antes de despedirse de él

— Hasta luego, Alexander.

—Perra... —murmuró Valentina una vez que Miranda se marchó.

—¿Qué? —preguntó Alexander. No alcanzó a escucharla.

Valentina negó rápidamente y sonrió. En cuanto sus miradas volvieron a encontrarse, sintió que las mejillas le ardían. Los recuerdos de la noche anterior regresaron de golpe.

—¿Ya te vas? —preguntó, tratando de sonar tranquila.

—Sí. —respondió él, recorriéndola una vez más con la mirada.

— Que te vaya bien.

Alexander dio un paso hacia ella, acortando la distancia que los separaba. Valentina levantó la cabeza para poder mirarlo a los ojos.

—Por cierto... la cena de anoche superó mis expectativas. —dijo sin apartar la mirada de ella— Espero que no haya sido la última.

— Ya veremos — Susurro ella, lamiendo lentamente sus labios.

—Aunque debo admitir que me hiciste esperar el desayuno.

Valentina tragó saliva. Abrió la boca, pero no logró decir una sola palabra. Alexander sonrió de lado y se dio la vuelta para marcharse.

—¿Qué tal un almuerzo? —preguntó de repente.

Alexander se detuvo. Giró apenas el rostro por encima del hombro.

— Entonces te espero al mediodía. —dijo él — Esta vez no me hagas esperar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Seduciendo a mi Esposo