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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 17

Valentina llegó a la mansión con el ánimo por los suelos. Arrastraba los pies, los hombros caídos y la mirada perdida.

Lucía la vio llegar.

—¿Se siente bien, señora? —preguntó acercándose a ella.

—¿Qué posibilidad hay de que la comida que preparaste le dé diarrea a Alexander? —preguntó haciendo un puchero.

Lucía arqueó las cejas sin entender la pregunta.

—Ninguna, señora. —respondió con seguridad—Siempre preparo los alimentos del señor Alexander con mucho cuidado.

Valentina soltó un suspiro. Al menos le habría gustado que eso ocurriera después de todo lo que había pasado.

—¿No salió bien el almuerzo? —preguntó Lucía mientras tomaba la bolsa de ella, subiendo las escaleras

—No. —murmuró Valentina—Todo se fue al carajo por culpa de ese maldito cuatro ojos. ¿Y ahora qué voy a hacer para recuperar todo el avance que había conseguido?

Lucía la escuchó en silencio. Valentina hablaba con ella con una confianza que nunca imaginó tener. Quizá era porque, desde que llegó a la mansión, siempre la trató con cariño y jamás la juzgó. Aun así, seguía sin entender por qué la señora Hart estaba tan empeñada en seducir a Alexander.

—Bueno... —dijo Lucía—Solo debe empezar de nuevo. Cualquier cosa que haya pasado puede solucionarse.

—Le di dos bofetadas. —soltó Valentina, inclinando la cabeza hacia un lado y mirándola desanimada.

Lucía abrió los ojos con sorpresa. Definitivamente el problema era mucho más grave de lo que imaginó.

—¿Se enojó? —preguntó.

Valentina se encogió de hombros. La verdad era que no lo sabía. Después de la primera bofetada, Alexander simplemente le había ayudado a subir el cierre del vestido. Y la segunda... bueno, después de esa salió de la oficina antes de darle oportunidad de reaccionar.

Su teléfono sonó en ese momento. Lucía lo sacó de la bolsa y se lo entregó. Era una notificación del comité organizador de la reunión del sábado, recordándole algunos detalles del evento y de la subasta benéfica que se llevaría a cabo esa misma noche.

Valentina leyó la notificación en silencio. Al abrir el catálogo de la subasta, una joya llamó de inmediato su atención.

Era un collar con un diamante rosa en forma de corazón. Lo extraordinario era que la piedra no había sido cortada de esa manera. Había sido encontrada con esa forma, convirtiéndose en un diamante único en el mundo.

—Lo quiero... —murmuró, haciendo un puchero.

Años atrás había intentado comprar ese collar, pero entonces seguía siendo una Luna. Sus cuentas estaban muy lejos de alcanzar el valor de una joya como esa, así que no tuvo más opción que resignarse.

Lucía alcanzó a ver la imagen de la joya y sonrió.

—Debería invitar al señor a la gala del sábado. —propuso—Le gustan las subastas.

Valentina levantó la mirada. La idea jamás se le había pasado por la cabeza. Pensaba asistir sola. No porque quisiera encontrarse con Anthony, sino porque daba por hecho que Alexander estaría demasiado ocupado para perder el tiempo en una gala como esa.

—No creo que quiera. —dijo finalmente— ¿Sabe? No comí nada...

Lucía asintió al ver la sonrisa nerviosa de ella. La dejó en la puerta de su recámara y fue a prepararle algo de comer.

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