Valentina desayunaba antes de salir a comprar su vestido. No podía sacar de su cabeza lo ocurrido en la recámara. Le confesó a Alexander que lo estaba seduciendo y, aun así, él no se enfureció. Al contrario, aceptó seguirle el juego.
—¿Coger duro...? —susurró, recordando la forma tan seria en que lo había dicho.
Incluso ella admitió que si cogería con él, sería por que realmente lo quería no por su venganza, pero ahora estaba en la duda a que se refería él con “coger duro”.
Lucía sirvió un poco más de agua en su vaso. Valentina la miró por un instante, pensando en preguntarle sobre lo que Alexander le había dicho. Sin embargo, sus mejillas se enrojecieron de inmediato. No podía hablar con nadie sobre la intimidad que empezaba a compartir con él. Le resultaba demasiado vergonzoso.
— Gracias, Lucía. —dijo Valentina—Voy a salir a comprar mi vestido.
—Claro, señora. Me alegra que al final haya decidido comprar el que realmente le gusta.
Valentina asintió emocionada. Ya no tenía que preocuparse por gastar los millones que estaban destinados para la subasta. Alexander le había prestado dinero para el vestido y, como al final no respetó el trato que ella le había impuesto, ahora también podía comprar los zapatos y algunos accesorios.
—Y sabes, Alexander irá conmigo el sábado. —comentó.
—Eso es perfecto. Debería elegir un traje que combine con su vestido, ¿no cree? —dijo Lucía con su cálida sonrisa—Así todos verán que hacen una pareja perfecta.
—¿Tú crees que Alexander quiera? — Pregunto con una sonrisa.
—Por supuesto. Si gusta, puedo darle las tallas del señor. —añadió Lucía.
Valentina asintió. No pensaba llevar un traje de pareja, simplemente quería que ambos combinaran esa noche. Pero, para evitar otra discusión con Alexander, decidió enviarle un mensaje antes de comprar el vestido.
….
Alexander estaba en una reunión de negocios. Cuando su teléfono vibró, no tenía la costumbre de responder mensajes mientras trabajaba. Sin embargo, al ver el nombre de Valentina en la pantalla, tomó el teléfono de inmediato.
"¿Qué te parece si compro el traje que usarás el sábado?"
Alexander mantuvo la expresión seria mientras leía el mensaje. Pero aun así no dudo en responder
"¿Otra de tus tácticas para seducirme? Qué original."
Dejo el teléfono sobre la mesa y trato de poner atención a la reunión, pero el teléfono volvió a vibrar.
"No te emociones, cuatro ojos. Solo quiero que combines conmigo.”
Alexander chistó la lengua. Se acomodó los lentes antes de responder.
"Haz lo que quieras, loca."
Bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la mesa. Cuando levantó la vista, todos los ejecutivos lo miraban en silencio.
— Continúen. — Ordeno.
Daniel soltó un suspiro. Alexander llevaba varios días comportándose diferente. Estaba casi seguro de que la responsable era la señora Hart.
…
Valentina llegó a la boutique exclusiva del diseñador del vestido que quería para la noche del sábado. Fue recibida como lo que era: la señora Hart.
—Señora Hart, qué gusto tenerla aquí. —El diseñador de una de las marcas más exclusivas del mundo salió a recibirla con una sonrisa.
—Gracias por recibirme. —dijo ella con elegancia—Estoy aquí por el vestido que aún no sale al mercado.
La sonrisa del diseñador desapareció de inmediato. Bajó la mirada con evidente nerviosismo.
—¿Qué pasa? —preguntó Valentina sin perder la sonrisa.
—Bueno... verá... —murmuró—Ayer vino su amiga Miranda Evans. Lo reservó y esta tarde pasará por él.
Valentina frunció el ceño y cruzó los brazos. Aunque Miranda pertenecía a una familia adinerada, sabía perfectamente que no podía pagar un vestido de ese precio... a menos que alguien se lo hubiera comprado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Seduciendo a mi Esposo
Soy de bajo recurso y no puedo pagar....