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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 25

Valentina mordió su labio. Coger con Alexander jamás había sido uno de los pasos de su plan. Ella misma había dicho que lo haría cuando realmente quisiera, pero aquella conversación había despertado una inseguridad que nunca antes había sentido. No tenía experiencia.

Todo lo que sabía sobre el sexo era pura teoría, y en su mente siempre había terminado convertido en un momento romántico y perfecto. Alexander acababa de hacerle entender que la realidad podía ser muy distinta.

—Solo conozco la teoría del sexo. —Dijo con total sinceridad. — En mi cabeza siempre lo imaginé como algo más romántico... más tierno. Como en las novelas románticas.

Alexander arqueó una ceja y la observó con cierta curiosidad. Entendía perfectamente a qué se refería. Muchas novelas convertían el sexo en un momento casi perfecto, donde todo ocurría con delicadeza y sin tropiezos. La realidad, al menos desde su experiencia, era muy diferente.

—Las novelas venden fantasías, Valentina. —Dijo con tranquilidad. — La realidad suele ser mucho más espontánea... y mucho menos elegante.

Valentina infló las mejillas. En ese momento se sintió ridículamente inexperta. Le daba coraje pensar que, mientras ella apenas conocía la teoría, Anthony y Miranda habían compartido una vida sexual durante años... y seguramente se habían burlado de su inocencia.

—¿Me enseñarías? —Preguntó de pronto.

—¿Qué? —Alexander la miró sorprendido.

—Como te dije, coger contigo no era parte de mi plan. —Respondió con naturalidad. — Pero, si algún día pasa... podrías enseñarme antes. Así no hago el ridículo.

Alexander permaneció en silencio durante varios segundos. No dejaba de mirar a Valentina. La inocencia con la que había hecho aquella propuesta solo confirmaba una cosa: ella no tenía la menor idea de lo que realmente le estaba pidiendo.

—¿Y crees que eso está bien? —Preguntó Alexander.

La sonrisa de su rostro desapareció por completo. La calidez en su mirada se extinguió y volvió a convertirse en el hombre frío de siempre.

—¿Qué pasará cuando Anthony se entere de que cogiste conmigo? —Cuestionó con calma, aunque sus palabras sonaron mucho más duras de lo que pretendía.

La sonrisa de Valentina se desvaneció al escuchar el nombre de Anthony. Bajó la mirada, no supo qué responder.

—Valentina, habla en serio. —Dijo Alexander, sin apartar la mirada de ella. — Necesito saber de quién quieres vengarte. No entiendo cómo puedes querer seducirme... mientras sigues amando a otro hombre.

Valentina soltó un lento suspiro y levantó la mirada hacia Alexander. Su expresión seguía siendo la misma de siempre: fría, calculadora e imperturbable. Sin embargo, por un breve instante, creyó ver algo más en sus ojos. Dolor.

Tan rápido como apareció, desapareció.

—Si te dijera que ya no amo a Anthony... ¿me creerías? —Preguntó en voz baja.

Alexander suspiró y negó lentamente con la cabeza. No podía creer algo así. El amor que Valentina sentía por Anthony había marcado su matrimonio desde el primer día.

Cada intento de acercarse a ella terminaba en una discusión, un rechazo o un nuevo recordatorio de que seguía amando a otro hombre.

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