Sonreí mirándolo y me acurruqué aún más contra él.
—Menos mal que no vino entonces —dije en voz baja—. Si siguen en contacto, significa que aún alberga esperanzas de que regrese por ella. La tiene en sus manos, y hará lo que él quiera.
Me estremecí ante la idea.
—Tendrá que pasar por encima de mi cadáver —dijo Gavin entre dientes—. No dejaré que ese cretino tenga a mi hija.
—Y por eso te amo —dije, besando su mejilla.
Frunció el ceño al mirarme.
—¿Porque me niego a que Chuck gane? —preguntó.
Solté una risa suave.
—No, porque eres un hombre extraordinario y un padre admirable —repliqué.
Presionó sus labios contra los míos, y me derretí en el beso.
—Cuando esto termine… una vez rota la maldición que pesa sobre Irene y esté libre de ese imbécil, quiero que nos casemos.
Parpadeé.
—Nuestra boda será en un par de meses —le recordé.
Asintió y me atrajo más cerca, hasta casi sentarme en su regazo.
—Sí, pero deseo anticiparla —respondió, rozando los labios en mi sien—. Quiero adelantar la boda.
Sentí que se me detenía el corazón.
La idea de casarme antes me llenó de emoción, y mentiría si dijera que mi loba no se regocijaba ante ello. Pero al mismo tiempo, me aterrorizaba ser la Luna de la manada más grande y fuerte del mundo.
—Alfa Landry —saludó Jeremy, extendiendo la mano para que Gavin la estrechara—. Francamente me sorprendió tu llamada esta mañana, no esperaba verte de nuevo tan pronto.
—Lamento la intrusión —dijo Gavin al soltar su mano—. Pero estoy seguro de que comprendes la gravedad del asunto.
Jeremy asintió.
—Lo comprendo —replicó—. También debo disculparme, ignoraba que Chuck hubiera impuesto la maldición de las Sirenas sobre tu hija. Siempre ha sido uno de mis Gammas más valiosos, por lo que lo nominé para la competencia de Gammas. Sería una lástima que perdiera la vida.
—No vengo a matarlo, no le quitaría la vida a un integrante de tu manada. Sin embargo, sus actos no pueden quedar impunes. Ya te expliqué que esta noche debe regresar conmigo a mi territorio para romper la maldición.
—Sí —respondió Jeremy—. Lo mencionaste. Haz lo que sea necesario, y si requiere algún tipo de castigo, deseo ser informado.
—Tienes mi palabra —repuso Gavin con un asentimiento.
—No será fácil convencerlo de ir contigo —advirtió el Alfa Jeremy—. Le avisaré a los guerreros que no interfieran, pues podrías necesitar hacer uso de la fuerza.

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