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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 896

Gavin bostezó.

—Mañana pensaremos en eso y decidiremos qué hacer —me dijo.

Asentí conforme, sintiendo mi cuerpo relajarse contra el suyo y el sueño apoderarse de mí. Pronto me quedé dormida en sus brazos.

Despertamos al día siguiente con voces leves que nos llegaban desde la cocina y el aroma a tocino y huevos, causando que mi boca se hiciera agua y mi estómago rugiera. Amaba los desayunos que hacía mi madre, evocaban recuerdos de mi infancia.

Tuve una infancia feliz gracias a mis padres adoptivos. Sabía que solo habían tratado de protegerme, por lo que no podía enojarme. Sin embargo, no estuvo bien que me alejaran de mi familia biológica solo para proteger al bebé de Meg.

—Debo hablar con mis padres hoy —le dije a Gavin mientras terminábamos de vestirnos—. No quiero terminar las cosas mal y creo que debería escucharlos.

Gavin asintió.

—Creo que es una buena idea —mostró una leve sonrisa en su rostro perfecto.

Asentí, exhalando al seguirlo fuera. Tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos, haciéndome sentir plena. Bajamos a la cocina, donde las voces eran más altas.

Todos estaban despiertos; Irene se encontraba con mi padre en la mesa, y Matt ayudaba a mi madre a preparas las tortitas.

—Huele delicioso —dije al entrar.

Mis padres detuvieron todo para mirarme, la tensión era palpable. Les sonreí levemente, mostrando que buscaba paz. Aún me sentía molesta, pero estaba dispuesta a superarlo.

—Buenos días —dijo mi madre, de forma cautelosa—. ¿Dormiste bien?

Me mordí el labio inferior.

—Sí, gracias por hospedarnos —le dije.

—Esta siempre será tu casa, cariño. No tienes que agradecernos.

Sus palabras me reconfortaron, y sentí culpabilidad por la discusión que tuvimos durante la noche.

—¿Necesitan ayuda? —pregunté, tratando de aligerar el ambiente.

—¿Te invitó? —pregunté, alzando las cejas.

—Sip. Y la fiesta será en territorio neutral, así que no está rompiendo las reglas. Noah y Emmet irán para apoyarla. Además, todos están hablando de que Daisy Baldwin ha tocado fondo y últimamente parece un completo desastre. Dicen que será parte de los trabajadores de la fiesta por falta de dinero, que está desesperada. De hecho, sus fotos más recientes la dejan en ridículo.

Irene arrugó nariz hojeando las fotos en los medios de Daisy. La compadecí; por lo que sabía, estaba amarrada a Noah Blackwell, y él no la dejaría ir. Si los rumores eran verídicos, estaría en la fiesta como sirviente de los Blackwell, pues eso era.

—No puedo disolver una fiesta fuera de mi territorio —dijo Gavin, poniendo el descafeinado ante mí.

No igualaba al real, pero sabía delicioso. Además, mi madre conocía mis gustos. Aspiré el elixir caliente antes de dar un sorbo profundo.

—Entonces, idearemos algo distinto… —dije, mirando la mesa, con una sonrisa curvando mis labios.

—¿Qué estás pensando? —preguntó Gavin, buscando las respuestas en mi cara como si estuvieran escritas allí.

—Estoy pensando… —dije, volviéndome hacia él—. Que irrumpiremos en una fiesta.

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