Le lanzó una mirada amenazante a Daisy; Lila no notó que la marca de Daisy había desaparecido, así que Noah ya no podía controlarla.
Daisy alzó la mano y tocó la parte lisa de su cuello, causando que una sonrisa tenue se asomara en sus labios. Supe lo qué pensaba, aunque esta vez no lo hubiese dicho en voz alta.
"Soy libre".
—Tu hermano no ha sido más que desagradable conmigo —respondió Daisy una vez que halló su voz—. Me marcó sin mi consentimiento, y durante años me ha usado para sabotear a Gavin y su familia. No quiero saber nada más de ustedes, mis lazos con los Blackwell se acabaron. Me han quitado demasiado, y aunque sé que no recuperaré esas partes, intentaré reconstruirme sin su influencia.
Los jadeos estallaron por doquier, sentí un orgullo inmenso al ver a Daisy defenderse de quienes la habían acosado durante todos esos años. Era inspirador, esperaba que sus palabras les llegaran a los todos los presentes a nuestro alrededor.
—No sé de qué hablas —negó Lila, entrecerrando los ojos—. Hemos sido amigas toda la vida. ¿Por qué no me dijiste que mi hermano te hacía eso?
—Lo hice —replicó Daisy, acercándose—. Pero tú lo ayudaste a atormentarme, Lila. No somos amigas… solo eres una psicópata que no está capacitada para ser Luna, le has mentido a todos, solo quieres tener control. Estás furiosa porque la Gema Lunar no funcionó contigo, y aquí está la prueba de que no eres poderosa; Judy rompió el vínculo entre Noah y yo, todos lo vieron.
El rostro de Lila palideció mientras se volvía hacia la multitud. Olivia y sus amigas acababan de llegar, mirando alrededor con curiosidad y frunciendo el ceño.
—No sé qué pasó aquí, pero es una mentira para hacerme quedar mal —dijo Lila, volviéndose de nuevo hacia Daisy—. Te lo estás inventando, y lo mejor será que te calles de una vez.
—No soy yo la que inventa cosas, ese cheque de mil millones no es real. Tus padres te cortaron el dinero, por eso estás tan desesperada —siseó Daisy, provocando jadeos generales. El rostro de Lila palideció, pero no cedió.
—¡Cállate! Estás mintiendo —gruñó, con los ojos destellando hacia Noah, que aún no se recuperaba, pero hervía de rabia.
Daisy soltó una risa oscura mientras se señalaba el cuello.
—La marca que dejó tu hermano ya no está, así que ya no tienen ninguna influencia sobre mi.


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